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Marcelo Mindlin, presidente de Pampa Energía
Existe consenso mundial para acelerar la transición hacia energías renovables
Jue 12
julio 2018
12 julio 2018
Co-chair de la task-force de Energía del B20, el empresario explica por qué la transición hacia energías más limpias, necesariamente, implica al gas natural. El potencial de Vaca Muerta y qué falta para aprovecharlo.
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«MM». No se trata de la sigla con la que se identifica a Mauricio Macri. Al menos, no en este caso. MM. Las iniciales de un peso pesado de la industria energética que, al cabo de poco más de una década desde que hizo pie en el sector, construyó Pampa Energía, uno de los principales players del mercado local, con presencia en casi todos los grandes segmentos del negocio. MM, claro está, es Marcelo Mindlin.

El empresario, de 54 años, está recién aterrizado de París. Allí, participó como co-chair del task-force de energía del Business 20 (B20), grupo de empresarios notables cuya tarea es elaborar recomendaciones que se elevarán a los líderes mundiales quienes, en diciembre, se encontrarán en Buenos Aires para la reunión anual del G20. Pero, además, Mindlin estuvo en el cónclave de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ente al que la Argentina desea pertenecer. «Obviamente, considero que es muy importante. El Gobierno le da mucha relevancia. Comparto que es crucial para la Argentina ingresar a la OCDE. El país ya hizo gran parte de los deberes, como para poder aplicar. Es un paso muy importante», observa.

Está en una sala de reuniones del último piso de la torre de Maipú 1, sus nuevos dominios desde hace algo más de un año, cuando, finalmente, dejó su oficina de Working Ocampo, en Palermo, para finalizar el take-over de la ex Petrobras. Mira a Buenos Aires desde las alturas. Desde el mismísimo lugar en el que, décadas atrás, la miraba Gregorio Perez Companc, alguien cuya sola mención bastaba para identificar al gran empresario nacional. Como ocurre con él mismo, hoy día.

En el día a día, ¿qué puede representar para usted, como empresario, como referente del principal grupo energético argentino (al menos, en electricidad), el ingreso de la Argentina a la OCDE?

Es todo un paquete de mejor calificación para el país. Eso se combina con las calificaciones de la deuda soberana. Pasamos a ser mercado emergente. Todo hace a que, tanto el sector público como el privado, podamos acceder a mejores tasas de financiamiento. Esto es crucial. Porque ninguna empresa (de acá ni del mundo) tiene todo el capital propio que necesita para crecer. Para desarrollar Vaca Muerta, los gasoductos, las renovables, se requiere acceso al financiamiento.

Yendo a su función en el B20. ¿Qué ejes centrales tienen las recomendaciones en las que trabajan?

El eje central de la recomendación del capítulo de energía es acelerar las transiciones hacia energía más limpia. Y, cuando se desarrolla este concepto, se contestan muchas preguntas porque cada país, y cada región, harán una transición diferente hacia energías más limpias. No es que podamos ir a la fantasía o al mundo mágico de «todo renovable». Todo renovable no existe. Entonces, como hay que complementar lo renovable con energía térmica, y la Argentina es, básicamente, térmica, no es lo mismo tener una térmica que queme carbón, que es súper contaminante, o una con gas natural, que es el combustible fósil con menos contaminantes. Y mucho menos es quemar el gas en una turbina de vapor que hacerlo en un ciclo combinado.

Todo esto fue lo que se discutió en ese marco. Obviamente, había gente más extrema, que no quería ni siquiera hablar del gas natural como una alternativa de energía más limpia.

¿Y existe alternativa?

Había posiciones más duras. La diferencia, en inglés, era «clean» o «cleaner». Pero eran minorías. La mayoría entendía. La verdad es que hubo mucho consenso en este concepto de acelerar las transiciones hacia energías más limpias. Mucho de gas natural. De los renovables, obviamente.

Cuando se trae el debate de esas transiciones de París a la Argentina, ¿cómo las adapta a las particularidades y oportunidades que tiene el país? Existe un dilema acerca de dar más relevancia a las renovables o aprovechar el gas. ¿Cómo debería saldarse esa discusión en la Argentina?

Dos aspectos. Uno tiene que ver con lo que pude decir cuando me tocó participar en el panel y exponer mi punto de vista. Expliqué que, en la Argentina, el 12% de todas las emisiones de dióxido de carbono lo produce el sector de la generación eléctrica. O sea, está muy concentrado ahí.

De ese 12%, la mitad la genera la energía térmica vieja, ineficiente, de ciclos abiertos, que es el 20% de la energía. Y la otra mitad de la polución es por ciclos combinados, que producen el 40%. Es decir, el 40% de la energía genera el 6% de la polución. Con lo cual hay que reemplazar todo lo que es máquina vieja de turbo-vapor.

Es obvio que hay que ir a más energías renovables. Nosotros estamos apostando fuerte porque creemos que hay que ir ahí y, obviamente, porque es rentable. Pero también se debe avanzar en más eficiencia para cerrar los ciclos. Hubo licitaciones muy exitosas del Gobierno. Se hicieron 9.000 megawatts (Mw), de los cuales ciclos combinados fueron unos 2.000, y renovables, 4.000. Son 6.000 Mw. No es algo tan lineal. Pero, si en el extremo, esos 6.000 Mw reemplazan este 20% de la energía que contamina más, es cara, ineficiente y consume… Ése es el camino que la Argentina está transitando y es lo que se plantea el B20 en el capítulo de energía.

Hay una cuestión de cómo generar mercado en la Argentina, que permita poner en valor los recursos que están en el subsuelo, tanto en Vaca Muerta como en tight. O, quizás, en yacimientos convencionales de otras cuencas, como la Austral. ¿Cómo hacer para que el mercado argentino de gas sea realmente más grande, para captar esos recursos que se pueden inyectar en Vaca Muerta y demás?

Hoy existe un potencial enorme en Vaca Muerta, que ya se está viendo, aunque puede crecer muchísimo más. Pero, si se da toda esa producción, hoy no se tiene la capacidad de ductos para evacuarla. Para evacuar de la Cuenca Neuquina y de Vaca Muerta, los gasoductos existentes tienen una capacidad ociosa de apenas 16 millones de metros cúbicos (MMm3). Versus el potencial, es nada. Entonces, lo que pasa es que, en invierno, falta gas y, en verano, sobra. Destrabar cuellos de infraestructura de transmisión es el primer paso. El segundo, industrializar el gas. Y ahí hay muchas alternativas. Pero de nuevo: tengo ese primer paso, que es ese gasoducto. Y no se hace de la noche a la mañana. Un ejemplo: todas las áreas de Vaca Muerta (de Exxon, Shell, YPF, nosotros, Pluspetrol, todos…) se encuentran en zonas que no están conectadas. O sea, si todos ellos cumplen con sus inversiones (y son exitosos, como creemos que lo serán), no harían gasoductos desde las zonas hasta el troncal.

Ahí, nosotros, con TGS, decidimos hacerlo. Y a nuestro riesgo, con nuestro financiamiento, no esperando que el Estado organice todo. Ése es el desafío de los productores y los diferentes protagonistas para encaminar estas cosas. Así que, en un año (o algo más), estará listo ese gasoducto. Y si Vaca Muerta se sigue desarrollando, por lo menos se podrán evacuar esos cuellos de botella. Hay que poder encararlos.

¿Alcanza sólo con el sector privado? ¿O se necesita que el Estado participe y potencie?

Me parece que el Gobierno no debería hacerse cargo. Pero sí establecer ciertas reglas, para que el sector privado se anime un poco más.

Usted es de mirar mucho la macroeconomía. Cuando ve la restricción cíclica de falta de dólares de la Argentina, ¿cree que en 15 ó 20 años el sector energético podrá generar divisas con inversiones, exportando derivados?

El potencial está. Soy optimista. No sé si esto se resuelve en meses o años. Pero veo, claramente, gran optimismo en muchos productores sobre el potencial de Vaca Muerta. Ya están lanzados sus programas piloto o su producción, como es el caso de Fortín de Piedra. Y falta el mismo apetito de riesgo para destrabar la parte de los cuellos de botella de infraestructura.

¿El Estado debería mirar mejor el transporte, el midstream?

Sí. El transporte de gas y algo muy importante, que va en paralelo con eso: los acuerdos binacionales con Chile y Brasil, para poder intercambiar energía en los meses de verano e invierno. Hablo de gas o de electricidad.

Hubo un memo con Chile.

Es crucial. Imaginate que, en invierno, nos falta gas para producir generación. Podríamos importarlo de Brasil. Y, en verano, cuando se dispone de más gas, poder devolvérselo. Lo mismo con Chile: exportarle más gas cuando nosotros tenemos de más y ellos nos lo devuelven en invierno, con su importación de NLG.

Otro ejemplo de cuello de botella: el tren de Bahía Blanca a Vaca Muerta, en Neuquén. ¿Se lanzará? ¿Se hará una PPP?

Es fundamental. Además, para poder trasladar los insumos de manera más eficiente y barata. Si se quiere desarrollar todo Vaca Muerta, no alcanzan los camiones ni las rutas para llevar todos los equipos. Esto es algo que el Gobierno encarará dentro de poco, según se anunció.

Ese proyecto está demorado.

Por lo menos está planificado, ideado.

Un hombre serio

Mindlin es un hombre de palabras medidas. Calcula cada una. Con prudencia. Evalúa bien el costo/beneficio de cada afirmación y es sintético y conciso para sus respuestas, tanto las directas como las elusivas. Cultor del viejo dicho de que tiempo es dinero, lo refleja en su verba. Mira al interlocutor y transmite la sensación de que, pese a que sus ojos se posan sobre uno, su mente aborda múltiples variables, en paralelo y a la vez. El pelo ensortijado, corto. Un hombre serio, pese al juvenil rostro.

Gas y renovables están en la discusión del G20. ¿Y el petróleo? Hay muchas empresas de energía que lo miran de nuevo con estos precios.

No descarto que sea así. Nosotros decidimos concentrarnos en la producción de gas natural porque las áreas que tenemos son un porcentaje importante de Vaca Muerta: un 6%. Desarrollar todo eso significa inversiones enormes. Nos concentramos en desarrollar esas reservas.

¿Pampa busca socios para desarrollar gas? ¿O los buscará 
más adelante?

En principio, no tomamos ninguna decisión concreta. Hoy, el área donde estamos con socios es básicamente Sierra Chata, con XTO. Seguiremos así. Y en donde estamos con YPF, que son las áreas de Rincón del Mangrullo y Río Neuquén, estamos desarrollando tight gas y funciona muy bien. Y, recientemente, firmamos con Neuquén una extensión por 35 años de una de las áreas en las que estamos solos, El Mangrullo.

¿Lo pasan como concesión no convencional?

Claro. No convencional de 35 años. Y, ahí, estamos solos. Para el tamaño de Pampa, puede llegar a ser enorme. Pero tenemos que hacer inversiones muy importantes. Por eso, decidimos tener tantas reservas solos y en asociaciones. Y es ahí donde queremos concentrarnos.

Yendo a renovables, recientemente Pampa inauguró el proyecto de Corti, en Bahía Blanca. ¿Cree que es un sector que, sin el apalancamiento del Estado, podrá generar un mercado propio?

El marco regulatorio está para que se desarrollen los contratos entre privados, que, creo, es la evolución natural del sector. Hasta ahora, fueron todas licitaciones organizadas por el Estado. Muy exitosas. Sorprendentes, por el bajo precio. Pero ahora viene la segunda parte, que es cuando el sector privado, consumidor de energía, está obligado, por ley, a utilizar el 8% de su demanda en renovables. Y ahí tendrá dos posibilidades: hacer nada y el Gobierno le vende su energía renovable a un precio equis, más alto que la demanda normal; o nos viene a contratar a los productores de renovables sin que estén atados a un PPA con el Gobierno.

¿Esto ocurrirá?

Esto se desarrollará, en la medida en que, realmente, a los grandes consumidores industriales que no contraten su propia energía renovable les cobren los costos extras por no hacerlo. Por eso, es lo que, realmente, dará el incentivo para su desarrollo. Y ahí es donde veo que la energía renovable terminará de consolidarse. Porque tiene una pata de las administraciones públicas y otra de los privados. Eso se llama MATer (N. de R.: «Mercado A Término»). Para mí, es crucial y se desarrollará en los próximos 12 meses.

Pampa ya camina hacia allí…

Nosotros tenemos 100 Mw que inauguramos el otro día, que están con PPA que ganamos en licitaciones, y los tres parques eólicos que anunciamos, de 50 Mw cada uno, son para enfocar al MATer. ¿Cuál es nuestra experiencia? Que, desde 2008, estamos desarrollando ese esquema de contrato con el sector privado, a través de Energía Plus. Fue muy bueno. Hicimos los 100 Mw en Salta; fuimos los primeros. Y, cuando compramos los activos de Petrobras Argentina, también tenían Energía Plus. Sumando los dos proyectos bajo ese sistema, tenemos un gran número de clientes industriales. Así que queremos ser líderes en ese mercado. Insisto: para mí, es la pata que termina de consolidar el desarrollo de las energías renovables en la Argentina.

En todo este proceso de recomposición tarifaria y reordenamiento del sector, que, también, implica confianza para que el sector privado pueda jugar su rol de inversor, ¿qué ejes le preocupan, en los próximos tres ó cuatro años?

Es básico que las reglas del juego que están planteadas, que demostraron haber generado una gran inversión en térmica, en renovables –y, creo, habrá un gran interés cuando se tengan que hacer las líneas de alta tensión–, se mantengan. Y, después, que los empresarios tengamos el ánimo inversor. Creo que, en Pampa, así lo demostramos. Creemos que nuestra responsabilidad es invertir y lo estamos haciendo en todos los rincones: renovable, térmica, en gasoducto, participaremos de líneas de alta tensión y, obviamente, en todas las inversiones en las subsidiarias más reguladas, como TGS, Transener y Edenor. Así que estamos en un plan muy ambicioso. Este año, vamos a invertir más de $ 30.000 millones, entre esos desembolsos extraordinarios de expansión y las ordinarias, las recurrentes. ×

0 comentarios

  1. Preocupa la falta de energía para el desarrollo. En el Chaco no tenemos gas domiciliario, están construidos los gasoductos, y falta energía eléctrica. Pregunto: sería más barato aprovechar el gas natural para que alimente usinas térmicas (algunas ya instaladas y otras habría que hacer) y evitar romper las ciudades llevando gas con el peligro que conllevan y abaratar la energía eléctrica para que los hogares usemos más electricidad?
    Saludos
    José Luis Botta

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