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Gabriel Güerzoni, presidente de la división Proyecto en Altius Argentina
«El hecho de pensar de forma creativa es lo que nos permite competir»
Lun 13
enero 2020
13 enero 2020
Presente en los sectores de petróleo y gas, renovables, ingeniería civil y minería, entre otros, la firma perteneciente al Grupo Davila ofrece servicios creativos para la gestión de supply chain o cadena de suministro en sus diferentes dimensiones.
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Altius es una empresa española referente en el mercado de la logística y el transporte internacional especializado. Presente en los sectores de petróleo y gas, energías convencionales y renovables, ingeniería civil, minería y proyectos industriales, entre otros, la firma perteneciente al Grupo Davila, fundado en 1917, ofrece servicios creativos para la gestión de supply chain o cadena de suministro en sus diferentes dimensiones: Forwarding (logística de perecederos), Aduanas y Logística de Proyectos. Además, tiene sedes en numerosos países como Argentina, Bolivia, Perú, México, Chile, Estados Unidos y Cuba. Gabriel Güerzoni es el actual Director de la división Proyecto de Altius Argentina. 

Gabriel Güerzoni, presidente de la división Proyecto en Altius Argentina

En su oficina de San Isidro, Güerzoni recibió a TRAMA y definió en una extensa charla en qué consiste el cargo que ejerce en esta división. Desde su amplia experiencia –trabajó anteriormente en DB Schenker y en la compañía danesa DSV– analizó el mercado energético y sus características actuales, y reflexionó sobre el valor que la logística aporta a la industria. 

Haciendo de la creatividad una herramienta indispensable para conseguir clientes y sostener la confianza a largo plazo, el directivo de Altius asegura que «en Argentina se replica la tipología de trabajo de la casa matriz en España», y destaca la horizontalidad del contacto dentro del grupo donde se puede acceder fácilmente hasta con el dueño del Grupo Dávila o el CEO del Grupo, Jaime Mauriño. “Si tuviera que definir la empresa en pocas palabras, diría que Altius tiene la capacidad de servicio de una firma grande y la flexibilidad de una Pyme”. 

¿Cómo define la división Proyecto?

—Llamamos división Proyecto a todo lo que es carga no convencional. Si bien un parque fotovoltaico o solar tiene una lógica de transporte de contenedores, la mentalidad del cliente es la de Proyecto. Porque tiene un comienzo y un final, hay que hacerlo en determinada cantidad de tiempo, de una forma concreta y se termina, no tiene frecuencia. En cambio la carga general, incluso la estacional, como la fruta, tiene una frecuencia durante todo el año. El proyecto es ahora y hay que liquidarlo. Hay que ser rápido, minimizar los costos, minimizar los problemas y agrandar las ganancias. Eso hace que sea no convencional, a eso lo llamamos Proyecto. Contamos con servicios de logística y almacenaje para la industria, para empresas de alimentación seca, perecedero y automoción, entre otras. Damos soporte técnico previo a los procedimientos de licitación, controlamos en tiempo real las etapas de implementación, introducimos el equipo técnico correspondiente para cada proyecto, optimizamos los costos y tenemos una estrecha colaboración con los clientes en la fase de diseño de logística del proyecto. 

¿Cuál es la especificidad del servicio en sí mismo?

—Respondo con un ejemplo. Altius Argentina empezó a funcionar en diciembre de 2010. Yo ingresé dos meses después, en febrero de 2011.

Por ese entonces éramos dos personas y tomamos un primer proyecto para la metalúrgica Desmet Balestra.

El objetivo era abastecer de equipos para la instalación de una planta de biodiesel en el medio de la selva Mato Grosso (Brasil). Tuvimos que sentarnos a pensar: ¿cómo ganamos un proyecto en medio del pantanal? Otras cinco o seis empresas peleaban la licitación, pero ocurrió que todas cotizaron logística terrestre para llegar al medio de la selva. Nadie pensó en la Hidrovía, nadie pensó en el agua. Empezamos a hablar con los barcaceros y nos contaron que se dedicaban al transporte de azúcar, carbón, mineral de hierro, etc. Les explicamos que nuestro producto era muy limpio y no iba a afectar sus equipos. Lo pensaron y les gustó la idea pero no sabían cómo cotizarnos, les fuimos diciendo nosotros. Inventamos un camino y nos fuimos por la Hidrovía. La cotización terrestre implicaba u$s 4 millones y nosotros cotizamos u$s 2,5 millones. Ganamos el proyecto así, por ser creativos. Entonces, la especificidad de Altius es la creatividad. Si no sos creativo, quedás afuera. Esto implica estar todo el tiempo inventando y pensando cosas, todo el tiempo pensando out of the box. El pensamiento lateral es lo que prima.

¿Qué ventajas tiene Altius en comparación con las firmas multinacionales?

—Altius es una empresa muy enfocada, pero es chica. En el mundo no tenemos más de 500 empleados. Hay 12 oficinas en España y Argentina fue la primera sede que tuvimos en el exterior, y funcionó, al principio, como la oficina regional para Latinoamérica. Después se abrieron las oficinas de Chile, Bolivia, Perú y México. Podemos pensar en Altius como una empresa muy eficiente debido a su alto grado de focalización en un determinado nicho de mercado.

¿Qué oportunidades pueden dar los sectores de Oil & Gas o petroquímica a una empresa como Altius? ¿Cómo ve ese mercado? 

—Somos muy fuertes en energía, tanto en convencional –es decir, centrales termoeléctricas, represas hidráulicas– como en las nucleares y las no convencionales o renovables (la eólica y fotovoltaica). Nos fuimos haciendo fuertes en cada caso. Altius tiene algo que la diferencia mucho del resto: un departamento de ingeniería de transporte propio. 

En Madrid contamos con cuatro ingenieros de transporte, dos navales y dos aeronáuticos. Trabajan todo el tiempo pensando soluciones distintas. Entre 2018 y 2019 cerramos cinco licitaciones muy grandes con AESA y embarcamos las cosas más extrañas de los lugares más extraños.

Si viajamos dos décadas atrás, ¿la logística aportaba al cliente el mismo valor que aporta hoy?

—Dos décadas atrás, la influencia del valor flete sobre el valor mercadería no era tan grande.Hoy por hoy el cliente mira el centavo porque hay una incidencia brutal de la logística sobre el valor de la mercadería. Cuando yo empecé, hace 30 años, era algo despreciable, no importaba el costo del flete. Hace 20 años ya no era tan despreciable, pero era menor. Hoy es vital; es más, estamos cotejando traer arena para el fracking en Vaca Muerta y la incidencia del flete puede ser del 50%. 

¿Eso lo trae de China?

—Eso viene de China o de Europa y nosotros nos ocupamos de supervisar y optimizar toda la logística, desde la carga en la cantera hasta la entrega en la planta final. Nos están pidiendo unas 8 mil toneladas mensuales por pozo así que debemos pensar de forma creativa para poder competir. Haciendo lo tradicional siempre vamos a encontrar a uno más fuerte que nosotros.

¿Qué balance hace del posicionamiento en el sector en los últimos cinco años?

—En nuestro caso, fue clave capitalizar los errores. La dirección de Altius no despide a la gente porque se equivoca. Te dejan trabajar tranquilo. Te dan oportunidades y te preguntan si necesitás capacitarte o hacer cursos, y creo que eso nos permite a todos trabajar tranquilos y sin presión.

Dentro de la energía fuimos girando la brújula hasta encontrar dónde somos realmente expertos, que es en estas soluciones atípicas. Porque el transportar una turbina lo puede hacer cualquiera de los grandes. Pensamos constantemente cómo meternos en ciertos lugares y descartar otros. Por ejemplo, la energía eólica para nosotros está vedada porque las grandes empresas eólicas se autogestionan y no hay servicio para aportarles. 

Altius empezó a ganar más proyectos en la medida en que se prestaba cada vez más atención a los detalle y donde más contención (hasta emocional) se brindaba al cliente. Ganamos licitaciones por valores intangibles. A mí me han dicho: «Ustedes no son los más baratos, pero vimos lo que hicieron en tal o cual lugar así que decidimos adjudicarlos de nuevo”. Nuestra expertise pasa por la comprensión de la necesidad del cliente. 

 ¿Cuál es su reflexión respecto de la coyuntura?

—Tenemos una coyuntura complicada como país y como mercado porque se conjugan dos cosas, una es el cambio de gobierno y sus implicancias. Argentina históricamente es un país imprevisible en materia económica y eso afecta de manera directa las inversiones extranjeras. Por ejemplo, un inversor alemán quiere saber qué va a pasar con la economía de acá a cinco años, y en este país no sabés qué va a pasar siquiera en los próximos cinco meses.

Yo creí ver un cambio de dirección con el gobierno anterior y un asentamiento en cuanto a las bases para atraer capitales. Se reformuló la imagen en el exterior y hubo una ley que acompañó. No sé qué dirección va a tomar el nuevo gobierno. Hay una historia de borrar todo lo que hizo el anterior. El argentino es caudillista, va atrás de un hombre y no atrás de una idea. Nuestros españoles del Grupo se preguntan cómo sobrevivimos con tantos desastres.

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