Post Trama – Wide 1

Eduardo Lifschitz
Metrogas invertirá este año $ 8000 millones para optimizar su red
Mié 25
julio 2018
25 julio 2018
Tras más de una década de najo perfil por el congelamiento tarifario, la mayor distribuidora de gas de la Argentina está inmersa en un ambicioso proceso de modernización, que implicará el reemplazo de un tercio de su red en baja presión y la construcción de un segundo anillo de alta presión. Eduardo Lifschitz, su Gerente General, detalla los planes de la compañía, que este año invertirá cerca de US$ millones.
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tramaYa en el ingreso del edificio El Ombú –bautizado así en honor al árbol homónimo que desde los jardines del inmueble funciona como centro de atracción de la construcción moderna, muy vidriada, diáfana y un tanto futurista– se percibe una atmósfera diferente. La sede central de Metrogas, la mayor distribuidora de gas de la Argentina, emplazada, casi escondida, en el barrio de Barracas, luce revitalizada por la creciente inversión, que motivó una intensa contratación de personal (se sumaron más de 200 empleados directos en los últimos dos años). Está claro que la empresa –que es controlada por YPF– retomó la iniciativa tras más de una década de estar a la defensiva por el congelamiento de tarifas residenciales.

Eduardo Lifschitz, su gerente general, admite que a raíz de la no actualización de tarifas, Metrogas se fue concentrando fundamentalmente en garantizar la seguridad y confiabilidad de sus redes, postergando desembolsos destinadas a modernizar y ampliar la infraestructura. «Pese a todo lo que tuvimos que atravesar, nuestro principal objetivo siempre fue mantener la seguridad indelegable del servicio público de gas», afirma el ejecutivo, que lleva lleva 24 años en
la organización.

Como resultado de proceso de Revisión Tarifaria Integral, las tarifas comenzaron a actualizarse y los desafíos cambiaron. Hubo que encarar una fuerte reestructuración interna para adaptarse al nuevo escenario. Ya no se trata sólo de «pasar el invierno» sino de mejorar y crecer para brindar servicios a más usuarios y con más calidad.

«Reinvertir para crecer, como decimos en nuestro slogan y eso implica salir de ese estado de situación y empezar a repensar los procesos y las estructuras internas para lograr la dinámica que hace falta para llegar a ese nivel de inversiones que necesitamos», remarca Lifschitz, un histórico dentro de la línea gerencial de la compañía que en octubre del año pasado ascendió de director comercial a gerente general, cuando Marcelo Núñez abandonó la conducción de la distribuidora para desempeñarse como gerente de Gas de YPF. Así fue como este ingenierio de la vieja guardia, al que le gusta tocar la guitarra y grabar canciones de rock en sus tiempos libres, quedó al frente en el momento de resurgimiento de la compañía.

El desafío no sólo involucra a los 1.450 empleados que Metrogas emplea en la actualidad de modo directo, sino también a sus contratistas, que son las que llevan adelante las obras en el terreno.

¿Cómo hacen con los contratistas? ¿Tienen que hacer un trabajo de capacitación y monitoreo?

Primero considerarlos socios estratégicos, empezar a sumarlos al barco y no tratarlos como contratistas. Son nuestros brazos para poder llevar adelante las obras de infraestructura que necesitamos. Ese fue un cambio de chip muy importante dentro de la compañía. Tuvimos conversaciones con aquellos contratistas que consideramos nuestros socios estratégicos, que casualmente son los que nos acompañaron en los malos momentos.

¿Cuántos contratistas tienen?

Mis contratistas core que tengo que utilizar en renovación de áreas probablemente sean 6 ó 7, que son los que nos van a estar acompañando muy fuertemente en lo que es renovación de redes, que se lleva el 75% de mis inversiones obligatorias.

¿75% se va a renovación de redes?

Es reemplazo de activos físicos, caños y plantas reguladoras de presión y otro montón de ítems.

¿Y el resto a qué se destina?

Hay un 20% que es ampliación de redes y hay otro 5% que es modernización.

Metrogas posee actualmente unos 3.000 kilómetros de redes de baja presión que tienen entre 50 y 60 años de antigüedad en promedio y, si bien están dentro del período de utilidad técnica, van a empezar a ser reemplazados. El objetivo es sustituirlos por otros caños de media presión para mejorar la calidad y asegurar que hogares y comercios tengan la presión que necesiten.

¿Cuántos de los caños de baja presión se están reemplazando por media presión?

En este quinquenio el objetivo es reemplazar un tercio de la red de baja presión que todavía queda. Es el abandono de 1.100 kilómetros de redes de baja presión. Está todo en la zona de Capital Federal.

¿De los 3.000 Km de redes de baja tensión que tienen van a cambiar 1.100 Km de acá hasta el 2022?

Exactamente. Si no hay eventuales cortocircuitos en estos cinco años vamos a avanzar en esa dirección y en los cinco años que sigan vamos a estar renovando toda nuestra red de baja presión, antes de la finalización de la licencia.

Ustedes tienen una red extensa, pero en un territorio relativamente pequeño comparado con las distribuidoras del resto del país, ¿qué exige esa configuración?

Tenemos al menos entre 10 y 20 frentes por cuadra, porque en cada una de las veredas hay una densidad poblacional muy alta en Capital Federal. Probablemente en una zona más alejada tengas 5 ó 6 frentes por cuadra. La diferencia es muy importante respecto de la densidad poblacional. Y si el usuario tiene un servicio de gas, lo más probable es que también tenga un servicio de telefonía, de fibra óptica y de electricidad, lo que complejiza las obras. Además, en Capital Federal está prohibido tener líneas aéreas eléctricas. Por lo cual, se nos presenta  un desafío muy fuerte en cuanto al formato de renovación de la red y la interferencia de otros servicios.

En la Revisión Tarifaria Integral, Metrogas comprometió para el próximo quinquenio una inversión de unos $ 8.000 millones a precios de diciembre de 2016, cifra equivalente a unos u$s 520 millones, tomando como referencia la cotización actual de la divisa.

¿Cuánto ejecutaron hasta ahora?

Ya ejecutamos 800 millones de pesos en 2017, pero no es lineal. En este 2018 tenemos previsto alcanzar una inversión $ 2.000 millones. Si en cinco años tengo que cumplir con una inversión de $ 8.000 millones, el 2017 fue una rampa de arranque y fuerte preparación para el período que viene hasta empalmar con la próxima Revisión Tarifaria Integral. El promedio son aproximadamente u$s 100 millones por año. Ese es el nivel al cual deberíamos estar llegando cuando entremos en régimen y en régimen deberíamos entrar este año.

¿Hay alguna obra en carpeta que se destaque por sobre el resto?

El «segundo anillo de alta presión» que se va a iniciar en este quinquenio. Nuestra área de concesión está formada por anillos periféricos que unen la periferia de Capital Federal con la parte norte de Buenos Aires. En la parte sur de nuestra área de concesión, donde se unen Ezeiza con San Vicente y con Gutiérrez, queremos instalar otra columna vertebral de alta presión de diámetros importantes de donde se desprenden un montón de ramificaciones a todos los barrios nuevos que están en la zona de San Vicente que hoy no tienen gas natural. Así comienza a crecer toda esa zona sur del área de concesión. Esa columna vertebral es la que se llama «segundo anillo de alta presión». La mitad de esa red la vamos a estar tendiendo en este quinquenio.

Estamos cuatro o cinco veces por debajo de los valores de Uruguay, que importa el 100%. Brasil importa menos, tiene algo de desarrollo propio y estamos tres veces por debajo.

¿Qué inversión va a demandar?

En este quinquenio $ 1.000 millones. Y probablemente hagan falta otros $ 1.000 millones en el próximo quinquenio o antes, depende de cómo nos vaya tal vez podamos adelantar algo para cerrar ese circuito. Es una inversión de casi $ 2.000 millones a moneda de hoy que tiene una potencialidad de casi 250 mil clientes. Ya hemos identificado cerca de 100 mil clientes y potencialmente pueden  ser más. Va a estar cerca de una nueva ruta que están trazando. Se van a desarrollar muchos barrios por esa zona y ahí vamos a estar nosotros con nuestros caños. Nuestra idea en este quinquenio es empezar a expandirnos.

¿El crecimiento de la inversión volvió necesarias las capacitaciones?

Durante todo el año anterior, hemos experimentado una necesidad fuerte de desarrollar a los contratistas. También se está trabajando en capacitar a la mano de obra que ellos requerirían para llevar a cabo las tareas. Estamos trabajando fuerte con la gente de responsabilidad social empresaria para contactar a municipios y tratar de captar a gente joven que no tiene trabajo, capacitarlos, ponerlos a disposición de la industria del gas y que los contratistas los tomen ya capacitados y puestos a disposición. Estamos capacitando a fusionistas y conversionistas.

¿Cuántos puestos de trabajo directos e indirectos va a generar este volumen de inversión?

Está previsto que se generen otros 1.000 puestos directos e indirectos como impulso de la inversión.

¿Metrogas tiene una de las redes más extensas de América latina?

En cuanto a extensión no, sí en cuanto a la cantidad de clientes. Es la distribuidora que más distribuye en metros cúbicos y que más cantidad de clientes tiene.

¿Cuál es el punto de llegada de Metrogas? Si se comparan con redes de Europa y Estados Unidos, ¿están muy atrás?

No, creo que estamos dentro de lo que deberíamos estar en términos de tecnología. Estamos aprovechando en este quinquenio para meter mucha más tecnología. Hay un proyecto muy ambicioso de recambiar todo el sistema comercial y el sistema operativo de Metrogas. Se están implementando nuevas tecnologías de Workforce Management, que es básicamente la utilización de smarthphones en la vía pública para todos los trabajos que se están realizando en pos de tener una georreferenciación de dónde está toda nuestra gente.

¿Eso ya está en marcha?

Sí, ya está en marcha. Esto recién arranca. Con la modernización también buscamos que el cliente tenga todos los elementos necesarios para satisfacer los requerimientos hasta le diría generacionales. Los clientes más jóvenes requieren tener más acceso a hacer trámites online y no tener que ir a una oficina comercial. La intención nuestra es tratar de llegar a todos los públicos. Al público que quiere y está exigiendo mejores y más servicios online, pero también a la otra punta generacional que quiere ir a una oficina comercial y tiene derecho. Por eso estamos abriendo oficinas comerciales. En la zona sur, por ejemplo, no teníamos. Hemos abierto en Monte Grande, en Burzaco y en Florencio Varela.

¿Cuántas son las que van a abrir?

Tres ya abrimos y vamos a abrir otras cuatro oficinas seguro. Vamos a completar siete si no tenemos sorpresas en este quinquenio. La clásica oficina comercial, pequeña, sin la posibilidad de pagar con efectivo, sí con Pago Fácil y Rapipago muy cerca, pero que puedan gestionar todos los trámites que quieran con un ser humano enfrente.

Aprovechando la base de datos y la cadena comercial que tienen, ¿se puede empezar a sumar otros servicios?

No hay duda. Ése es un valor agregado que tenemos que dar. El cliente está esperando de nosotros una solución para una problemática que no es menor, las problemáticas de las redes internas. En Capital Federal tenemos las instalaciones de gas más viejas porque fue el primer lugar donde hubo gas en la Argentina. Por lo tanto, las instalaciones de gas natural son de las más antiguas del país en cuanto a redes de vía pública, pero también en cuanto a redes de instalaciones internas. Nosotros tenemos una responsabilidad indelegable para cuidar al cliente y que no le pase nada. Cuando tenemos que intervenir, intervenimos y cortamos el gas. Ahí se puede trabajar fuertemente no como Metrogas, sino como una empresa que no dependa específicamente de Metrogas para ver qué soluciones se le pueden brindar al cliente de manera integral. Esa podría llegar a ser una solución para que el cliente tenga una alternativa a los gasistas matriculados, para ofrecerles una solución con un poco más de garantía, de sustentabilidad y de previsibilidad en los precios. Los precios hoy son a libertad del mercado, y si hay pocos matriculados y muchas reparaciones para hacer, los precios terminan siendo impagables para los clientes.  No podemos seguir perdiendo clientes porque no les damos una alternativa para tener una solución a su reparación. Tenemos que estar presentes poniéndoles a disposición empresas que estén a la altura de las circunstancias y financiándole al cliente la reparación. Nosotros no podemos ser juez y parte, pero podemos apostar para generar más competencia en el mercado para que no se aprovechen los pocos matriculados que hay. Hoy hay 500 pero podría haber 1.000 y cuántos más matriculados o empresas haya más van a bajar los precios.

¿De quién dependen los matriculados?

Dependen del Ente Regulador del Gas (Enargas), pero están separados por zonas. Los matriculados de la zona de Gas Ban atiende Gas Ban y los que están en la zona de Metrogas solo en la zona de Metrogas. Hay un listado y Enargas controla ese listado de matriculados. Nosotros tenemos que ejercer nuestro poder de policía cuando hacen mal las cosas. Los matriculados son menos de los que debería haber y en ese sentido también tenemos que trabajar para formar más matriculados. Ahí vamos a estar trabajando fuertemente con las asociaciones de matriculados.

Mirada global

En espacios como los que hay del G20 en Bariloche siempre se presenta al gas como un combustible de transición hacia un mundo que va a estar más dominado por las renovables. ¿Cómo ve esa descripción?

Comparto que hay alternativas energéticas por las que el cliente está optando, muchas veces empujados por las constructoras que diseñan edificios sin gas, pero le están dejando un problema importante a cada uno de los clientes en referencia a lo que van a terminar pagando. Tenemos que estar presentes con las empresas constructoras para empezar a facilitarle la toma de decisiones. Que la decisión no sea exclusivamente económica sino que también tenga en cuenta lo que va a tener que pagar el cliente porque la factura de energía eléctrica es mucho más cara. Entre 2001 y 2015 había dejado de ser un negocio vender gas porque el costo de mantenimiento era más alto que la retribución por el servicio. Los costos estaban por encima de la contribución marginal. A las empresas ya no les interesaba la venta marginal de mayores volúmenes de gas. Querían mantener lo que tenían. Por otro lado, estaban los clientes que se quedaban sin gas por motivos de seguridad y no tenían una opción más económica que pasar a electricidad porque la reparación era más cara que pasarse a electricidad. Así se fueron perdiendo clientes que ahora hay que salir a recuperarlos.

¿En los edificios eléctricos se puede ahora instalar el gas?

Totalmente.

¿Han hecho algún estudio comparativo de cuánto cuesta calefaccionar una casa con electricidad y gas?

Sí, y es más competitivo el gas.

¿Qué análisis hace del debate público sobre las tarifas?

La Argentina está llegando a un valor de la tarifa de gas muy parecida a la que se paga en los de Estados Unidos. Estados Unidos tiene una escala diferente, pero tiene una matriz energética parecida. Tienen mucho gas natural en yacimiento propio. Lo que nos está faltando a nosotros como país es desarrollar Vaca Muerta. Cuando podamos reemplazar en forma total los barcos con Gas Natural Licuado es probable que volvamos a ser un país exportador y el precio interno del gas tenderá a bajar. Está dolarizado porque es un commodity. Creo que estamos llegando a un valor bastante razonable aunque sigue estando muy por debajo de Brasil, Uruguay o Chile.
Estamos cuatro o cinco veces por debajo de los valores de Uruguay, pero Uruguay importa el 100 por ciento. Brasil importa menos, tiene algo de desarrollo propio y estamos tres veces por debajo. No son países para comparar porque nunca vamos a llegar a tener la tarifa de Brasil, pero nos parece razonable llegar a un valor parecido al de Estados Unidos y ya estamos en valores similares. Va a seguir subiendo un poco el componente de gas que está incluido en la tarifa porque está asociado a las inversiones que hacen falta para desarrollar el gas, pero en transporte y distribución no va a haber grandes movimientos en este quinquenio. El último movimiento es el que se vio en abril y ahora con la devaluación seguramente se va a mover el valor del gas porque está en dólares y algo puede trasladarse a la tarifa en octubre. Si sacamos el efecto inflacionario de lado ya llegamos a los niveles que debíamos llegar en este quinquenio.

Cuando llegue octubre, ¿las tarifas se van a actualizar por inflación y cargan todo el impacto de la devaluación?

Nosotros no podemos pronosticar algo que no sabemos si políticamente será o no viable llegado el momento. No lo sé, pero la ley establece claramente que tengo la posibilidad de pasar mis actuales valores contractuales y Enargas ha dicho que va a cumplir con la ley. Si va a cumplir con la ley nos debería dejar pasar el 100 por ciento del IPIM y el 100 por ciento del pass through. Si no se cumpliera eso seguramente haremos los reclamos en los lugares pertinentes o el Enargas abrirá alguna otra puerta. No sé cómo llamarlo. No sé si serán subsidios. Antes de eso seguramente conversaremos con los productores de gas para ver si llegamos a un acuerdo más razonable. Creo que el agua no va a desbordar y vamos a llegar a un acuerdo para que lo que suceda en octubre no sea impagable. ×

 

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