La mejora estuvo impulsada por el crecimiento de la producción de shale, la desinversión de campos maduros, la fuerte reducción de costos operativos y un mejor entorno de precios, según destacó la compañía. Además, la producción de petróleo shale de YPF promedió los 205.000 barriles diarios, que significó un crecimiento de un 39% interanual. Durante el trimestre, las inversiones fueron de casi US$1.000 millones, de los cuales el 78% se destinaron a Vaca Muerta. El procesamiento en las refinerías alcanzó un nuevo récord de 344.000 barriles diarios.