Bernal busca neutralizar un conflicto con distribuidoras y transportistas, que están bajo su órbita, al darles la recomposición mínima que requiere para evitar la ruptura de la cadena de pagos. Al mismo tiempo, aplica el techo del 20% en la tarifa final de los hogares y mantiene congelado el precio del gas que abonan los usuarios, lo que redundará en un nuevo aumento de los subsidios.