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La planta flotante prepara su primera exportación de LNG
Viaje al interior de la barcaza licuefactora de gas de YPF
7 de noviembre
2019
07 noviembre 2019
Desde febrero, la nave de la compañía belga Exmar reposa en el puerto de Mega, Bahía Blanca. Fue bautizada Tango FLNG, pero se construyó en China; tiene un capitán croata y trabajadores de distintos lugares del mundo. YPF la alquiló por diez años y apuesta a producir 500.000 toneladas anuales.
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En el muelle que la empresa Mega tiene en Ingeniero White, a solo 10 kilómetros de Bahía Blanca, reposa desde febrero una mole de color naranja de 144 metros de largo y 32 de ancho. Es la planta flotante que la petrolera YPF le alquiló por diez años a la compañía belga Exmar para convertir en Gas Natural Licuado (LNG, según su sigla en inglés) la producción proveniente de la formación Vaca Muerta. La nave fue bautizada Tango FLNG, pero se construyó en China y está comandada por un capitán croata llamado Ante Govic, que tiene bajo sus órdenes a ucranianos, colombianos, venezolanos, argentinos y hasta a un jamaiquino. TRAMA recorrió la barcaza el pasado 3 de septiembre, días antes de que empiece a producir LNG de modo continuo para exportar

Las entrañas del gigante

Una vez que se llega al final del muelle, es necesario transitar por unas escaleras grises, angostas, con barandas amarillas, para subir a la cubierta de la plataforma. «Visitors subject to search in case of alarm proceed to muster station», se puede leer desde la escalera cuando se está por abordar. «No cellphone, no photo, no smart watch, no naked ligths», dice otro de los carteles. Cualquier tipo de dispositivo electrónico está prohibido. «No smoking», puede leerse en una de las paredes con letras gigantes en rojo. La seguridad es estricta porque el barco trabaja con gas, y la prioridad de todos es no volar por el aire.
El día es soleado, pero el viento sopla con fuerza sobre la barcaza y obliga a extremar los recaudos al transitar por la cubierta. Todos los invitados reciben una charla donde los instruyen sobre las medidas de seguridad para tomar en cuenta mientras estén dentro de la barcaza. En uno de los extremos de la nave, sobresale una antorcha que va quemando gas, ya que no se ventea el fluido a la atmósfera. 

Los operarios trabajan en turnos de 12 horas durante un mes y luego tienen un mes de descanso. Hay maquinistas, personal de mantenimiento, ingenieros, técnicos electromecánicos, supervisores. Por ahora, de los 35 trabajadores que tiene la barcaza, solo 12 son argentinos, pero el objetivo, a partir del pedido que realizaron los gremios, es que, a medida que se vayan capacitando, la cantidad de empleados locales crezca.

En la sala de control, está todo listo para comenzar a operar. Consolas con monitores, teclados y teléfonos empotrados desde donde se supervisa
la actividad de la planta. «wind sensor», «trim indicator», «UHF radio», «manual depressure», «list indicator» y «remote control panel» son algunos de los pequeños carteles que guían la operación. En la pared sobresalen un plano de la planta, un termómetro y dos teléfonos amarillos y negros. Allí se ubica el capitán Ante Govic, un croata que trabaja para Exmar. Llegó junto con la plataforma y tiene previsto seguir al frente. El idioma obligado arriba de la plataforma es el inglés, porque hay trabajadores de al menos seis nacionalidades.

La oportunidad

La unidad de licuefacción flotante de Exmar se construyó a partir de un acuerdo que la compañía belga firmó con Pacific Rubiales Energy, en marzo de 2012, para instalar la planta en la costa colombiana. En septiembre de 2016, se realizaron con éxito los testeos en el astillero Wison Offshore and Marine Ltd., de la ciudad china de Nantong, y en julio de 2017 se oficializó la entrega de la barcaza. Sin embargo, el proyecto que preveía su instalación en Colombia se canceló. YPF vio aquel fracaso como una oportunidad y el año pasado comenzó las negociaciones para traer al país la plataforma que entonces estaba en Shangai y se llamaba «Caribbean FLNG». El contrato se firmó en noviembre de 2018, y la barcaza arribó en febrero de este año. Como se trata de una unidad sin propulsión, el transporte estuvo a cargo del buque de carga pesada Forte, de bandera maltesa, y una vez que llegó al puerto se la acercó al muelle de Mega con la ayuda de cuatro pequeños remolcadores de la Agencia Marítima Meridian. 

La plataforma móvil produce unos 3.300 metros cúbicos por día de LNG y tiene tres tanques con una capacidad conjunta de 16.100 metros cúbicos. Por lo tanto, en cinco días colma su almacenamiento. A raíz de ello, el jueves 12 de septiembre amarró el buque metanero Excalibur, de Excelerate Energy, que cuenta con una capacidad de almacenamiento de 138.000 metros cúbicos de LNG y permanecerá unos 40 días hasta completar su carga. 

YPF ya realizó en junio una primera exportación de LNG desde Bahía Blanca, pero entonces fue solo una operación puntual para chequear el funcionamiento del sistema. Ahora, en cambio, comenzó a producir de manera continuada. De hecho, la empresa está terminando de cerrar un contrato con un segundo barco que arribaría a fines de octubre. La intención es exportar seis barcos entre octubre y mayo del año próximo, cuando la vuelta del frío obligue a interrumpir la exportación. «Con esta barcaza aprovechamos al máximo la compatibilidad estacional con el hemisferio norte, que nos permite licuar el gas cuando nos sobra para mandarlo a determinadas latitudes donde la demanda crece por el consumo residencial», afirma Marcos Browne, vicepresidente de Gas y Energía de YPF.

El proceso de licuefacción no es sencillo

Lo primero que se hace es despojar al gas natural de todos los elementos que son nocivos para el proceso de industrialización, como el agua
y el dióxido de carbono. En ese proceso también se extraen los hidrocarburos pesados y otros gases que acompañan al metano. Luego se avanza con el proceso de refrigeración, que consiste en llevar el gas natural de una temperatura de entre 35 y 40 grados, con la que llega a Bahía Blanca, a los 160 grados bajo cero, que es el punto en que se licúa y se mantiene líquido a presión atmosférica. La ventaja de ese proceso es que su volumen se reduce en 600 veces. Una vez licuado, se almacena en tanques a una temperatura que va de 159 a 162 grados bajo cero. El buque metanero Excalibur tiene una capacidad de 138.000 metros cúbicos de LNG, que equivalen a unos 82 millones de metros cúbicos de gas natural. 

El mercado mundial de LNG mueve unos 300 millones de toneladas anuales, y las proyecciones muestran que la demanda podría llegar a duplicarse en los próximos 20 años. Con la barcaza, YPF tiene previsto producir unas 500.000 toneladas anuales que, según detalló Marcos Browne, reportarán unos u$s 200 millones anuales. No obstante, la empresa lo ve solo como el primer paso de una estrategia a largo plazo. «Esto es solo una muestra muy chica de lo que podemos hacer si efectivamente desarrollamos la infraestructura de licuefacción que tenemos en mente», afirma Browne, uno de los principales impulsores del proyecto dentro de la compañía. 

El sueño de la planta terrestre

La petrolera quiere construir una planta de procesamiento en tierra con una capacidad de licuefacción de 5 millones de toneladas por año, diez veces más que la barcaza. La concreción de ese proyecto demandará unos u$s 5.000 millones, y su construcción demoraría al menos cinco años. YPF tiene claro que una inversión de esa magnitud no puede realizaría en soledad. Sabe que hay muchos interesados y que el plan lo debería llevar adelante un consorcio de empresas. Por ahora, recién se está evaluando la factibilidad del proyecto, incluyendo la infraestructura y la ingeniería, lo que deberá ir de la mano del desarrollo de Vaca Muerta y de la construcción de un nuevo gasoducto que una la Cuenca Neuquina con la provincia de Buenos Aires. Una de las propuestas es montar esa planta de licuefacción también en la costa atlántica, ya sea en Bahía Blanca o en alguna ciudad relativamente cercana, como Quequén o Carmen de Patagones. El plan también contempla la construcción de un nuevo polo petroquímico que procesará los componentes más pesados extraídos del gas, pero todavía no hay nada definido. «Estamos bastante lejos en términos temporales del momento en que haya que tomar la decisión final de inversión. Hoy estamos concentrados en terminar de darle forma al proyecto, que tiene una complejidad alta», remarca Marcos Browne.

Como parte de ese plan, la compañía le presentó al presidente Mauricio Macri un proyecto de ley para promocionar la exportación de LNG. La intención es fijar condiciones que permitan firmar contratos de venta por plazos de hasta 20 años, pero en el contexto político y económico actual esa discusión pasó a segundo plano y seguramente quedará para el próximo gobierno. Por ahora, lo que sí es una realidad es la barcaza con la cual la Argentina se sumó al lote de los 20 países que exportan LNG. ×

0 Responses

  1. Interesante y promisorio el trabajo que se realiza, y con muy buena proyección hacia el futuro, teniendo presente el combustible que tendra mucha demanda hacia adelante.

  2. Argentina clase política dirigente de cuarta. Durante 10 años ,K alquilamos con las cometas correspondientes una planta GASIFICADORA . Ahora alquilamos planta LIQUEFACCION. Nunca propiedad nuestra. Somos «planeros» genéticos.

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