El volumen de gas transportado por el gasoducto Neuba II se redujo de 31,7 a 17,7 millones de m3, unos 14 millones, según cifras oficiales del Enargas. Debido a ese derrumbe, y para preservar la demanda residencial, CAMMESA ordenó a una serie de generadoras eléctricas, por instrucción de la Secretaría de Energía, dejar de operar a gas y comenzar a hacerlo con combustibles líquidos. Fue por eso que la demanda de gas de las usinas cayó de 66,1 a 30,1 millones entre el jueves y el sábado, un 55%.