
«Cuando Tecpetrol decidió hacer Fortín de Piedra, en el plazo récord en que decidió hacerlo, tomó la capacidad instalada de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires para poder producir el equipamiento y hacer realidad el yacimiento», recordó Luis Lanziani, Director de Desarrollo y Gestión de Proveedores de Tecpetrol en el ciclo El Fondo del Pozo. En aquel hito que hoy aporta el 15% del gas del país, se necesitaron empresas de más de 13 provincias, incluyendo Salta, Mendoza y La Pampa.
La petrolera del Grupo Techint lanzó su proyecto petrolero con una inversión estimada de US$ 2.500 millones, en el que buscará adherirse a los beneficios del RIGI. Hoy, con 800 empresas argentinas ya involucradas en el desarrollo de Los Toldos II Este, Neuquén juega con una musculatura propia mucho más madura, pero el paradigma de la petrolera del Grupo Techint sigue siendo el mismo: el proyecto no convencional argentino aseguran es, en el fondo, un proyecto de tracción federal.
A casi dos años de lanzar el desarrollo masivo del área, el directivo habló acerca del trabajo que hoy realizan en el hub norte de Vaca Muerta y se refirió a los retos y exigencias que deben encarar las empresas que participan de la cadena de valor: «Nosotros nos entendemos como un eslabón más de la cadena. Nuestro negocio y nuestra operación se materializan a través de la red de proveedores», explicó.
El brazo petrolero de Techint encaró este desarrollo apoyado en las pymes, tal como lo había hecho casi una década atrás, aunque ahora con nuevos desafíos geográficos. Los Toldos II Este se ubica en una zona alejada del core tradicional de Vaca Muerta (Añelo), en las cercanías de Rincón de los Sauces. Esta ubicación le permitió a la compañía apalancarse en proveedores petroleros que nacieron al calor del convencional, pero también obligó a otras empresas a radicarse en esa zona de influencia, donde convergen proyectos de peso como El Trapial de Chevron, Bajo del Choique de Pluspetrol, Rincón de Aranda de Pampa Energía o Bajo del Toro Norte de YPF y Vista.
“Una empresa no puede crecer si la comunidad que la rodea no crece con ella. Sería raro que una comunidad vea que un negocio es próspero pero que no haya involucramiento. En ese sentido, Tecpetrol en todos los lugares donde operó siempre estuvo muy vinculado con las comunidades locales, con el empresario local y con la gente, por una cuestión estratégica y práctica de decir: ¿qué es mejor que la gente que conoce el clima, la coyuntura y que está cerca?”, afirmó Lanziani.
Competitividad e independencia industrial
Bajo este enfoque, el directivo resaltó que la mirada del grupo que lidera Paolo Rocca apunta a fortalecer a la industria nacional como un vector crítico: “La industria nacional es clave para lograr el desarrollo de Vaca Muerta y hay que apoyarla”. Para esto, afirmó que la competitividad es un requisito imprescindible para que el ecosistema empresarial argentino crezca y pueda sortear los vaivenes económicos. Pero además, sostuvo que es importante abandonar el histórico «instinto de supervivencia» que caracterizó al empresariado local, acostumbrado a no arriesgar por miedo a los vaivenes macroeconómico, para dar paso a una mentalidad corporativa de largo plazo.
“El camino lógico es poder ir segmentando y que las compañías se dediquen a lo que son buenas, porque es allí donde tienen oportunidades de ser competitivas y de trabajar en el desarrollo de todos los segmentos de servicios. Esto permite tener una independencia en la decisión para estar involucrado con un ecosistema industrial en donde la innovación está muy cerca de tus necesidades y no tanto del negocio de alguien de afuera”.
De esta forma, Lanziani puso sobre la mesa una discusión urgente para la cadena de valor: la necesidad de que las pymes locales dejen de operar bajo el sesgo de la coyuntura para estructurarse como verdaderas corporaciones de escala. “Nosotros tenemos que salir a competir en el mundo. Eso significa que nuestros costos tienen que estar alineados para poder estar a ese nivel. El mundo no necesita tanto a Vaca Muerta, que no significa que Vaca Muerta no sea importante, pero nosotros nos tenemos que dar cuenta de que el mundo no va a dejar de girar porque no coloquemos nuestro producto. Tenemos que colocarlo en un mercado internacional que compite entre sí, y todos los eslabones de la cadena tienen que estar mentalizados en eso”.
En un escenario de alta actividad, señaló que el histórico «instinto de supervivencia» se convierte en un cuello de botella. “Hoy, el que no innova, el que no escala, se queda”, advirtió en relación a un ecosistema que avanza de forma traccionada.
La respuesta de las pymes: cómo gerenciar el crecimiento
En este cambio de chip que propone la operadora, Nicolás D´Angelo, representante de la firma neuquina Equipel, afirmó en El Fondo del Pozo que el salto de escala de Vaca Muerta obligó a revisar los cimientos de la organización hacia adentro. El empresario explicó que, para brindar soluciones confiables en este nuevo escenario, el negocio debe sostenerse sobre tres pilares fundamentales: capital, procesos y personas.
Frente al desafío de la escala, D´Angelo detalló la estrategia que implementaron internamente para profesionalizarse y no morir en el intento: «Uno de los principales focos que pusimos como empresa en los últimos años fue el desarrollo de gerencias propias para poder llevar adelante nuestra visión. Claramente, para lograr eso hay que desarrollar personas, y desarrollar personas requiere mucho tiempo», concluyó.







