
“Meterse en los mercados a regular precios o prohibir exportaciones es matar la gallina de los huevos de oro y nosotros no lo vamos a hacer”, aseguró la secretaria de Energía María Tettamanti al ser consultada en el Vaca Muerta Insights sobre cuál va a ser la reacción del gobierno frente al impacto que puede provocar sobre los precios la guerra en Medio Oriente. Además, la funcionaria remarcó la necesidad de atraer nuevas inversiones y justificó la extensión del RIGI al upstream. También detalló los cambios que se han ido impulsando en el mercado de transporte de gas, explicó por qué decidieron licitar para que un privado importe GNL y reconoció que insistirán para cambiar la ley de Zona Fría por ley o eventualmente por decreto.
El impacto de la guerra en Medio Oriente
Tettamanti sostuvo que en el gobierno por ahora ven el impacto de la guerra como “un fenómeno transitorio” y remarcó que el gobierno no va a intervenir para corregir precios. “Es un fenómeno transitorio. Como bien decía Horacio (Marín), el sector se va a tener que autorregular para ver cómo maneja esta coyuntura. Es muy importante para nosotros mantener nuestra política”, remarcó.
“Tenemos que aprovechar la potencialidad que tiene toda la Argentina, en particular el sector energético. Las políticas son muy claras: el Estado tiene que dejar que el privado gestione. Nosotros iniciamos un camino, que lo inició el gobierno nacional, de dar seguridad jurídica, estabilidad macroeconómica y desregulando también en el sector. La seguridad jurídica es fundamental. No te tenés que asustar por algo que pasa, hay que gestionarlo, y lo tienen que gestionar los privados. Nosotros no vamos a tomar una medida desde el Gobierno de ningún tipo para meternos en los mercados”, agregó.
A la secretaria de Energía le preguntaron sobre la posibilidad de hacer una excepción en un contexto de guerra como el actual e insistió con su planteo. “Uno lo que no tiene que hacer es repetir los errores del pasado. Cuando el Estado regula precios y fija precios máximos, lo que genera es escasez. Entre 2010 y 2015, con un precio del Brent de 135 dólares por barril a valores de hoy la producción rondaba los 550.000 barriles porque el gobierno se metía en los mercados y topeaba. Hoy, aún con los precios que venían más bajos, superamos los 880.000 barriles diarios. Eso es pura lógica. Vos dejás que el mercado funcione y el mercado invierte y produce. Entonces, meterse en los mercados a regular precios o a prohibir exportaciones es matar la gallina de los huevos de oro y nosotros no lo vamos a hacer”, reitero.
Necesidad de atraer nuevas inversiones
Tettamanti reconoció que para que el desarrollo petrolero escale fuerte sus niveles de producción es necesario que Argentina sume nuevas empresas a Vaca Muerta. “Como bien decía el gobernador de Neuquén (Rolando Figueroa), la roca Vaca Muerta tiene un potencial enorme. Para desarrollar y producir esa roca se necesita mucha inversión y con el capital nacional no te va a alcanzar. Argentina necesita atraer capitales de afuera y para eso se necesita generar mucha confianza. Por eso es tan importante, primero, ser consistente entre lo que uno dice y lo que uno hace y, segundo, sostener lo que uno está diciendo y lo que está haciendo”.
Luego reconoció que la desconfianza permanece y aseguró que no solo entre los inversores extranjeros sino entre los propios argentinos. “El riesgo de volver al pasado los argentinos todavía lo tenemos muy a flor de piel. Y a mí me parece que eso puede generar un círculo vicioso. O sea, si nosotros no estamos convencidos, no vamos a convencer a los de afuera, si no estamos convencidos de que la Argentina esta vez realmente cambia en serio, esto no va a cambiar”, remarcó.
Luego insistió con que no van a intervenir para controlar precios. “El gobierno nacional ha hecho un esfuerzo enorme y lo sigue haciendo para mantener las políticas macroeconómicas con estabilidad, que es lo que te garantiza no tener que intervenir después en la micro. Y no es que necesariamente haya que intervenir en la micro cuando se desequilibra la macro, pero los políticos lo hacen. Cuando hay un desequilibrio macroeconómico, lo primero que hacen es intervenir precios y eso es lo que te destruye los mercados. Acá los mercados tienen que funcionar. De nuevo, es importantísimo que venga inversión extranjera, es absolutamente necesario y para eso se necesita generar confianza y ser muy coherente con las políticas que se están implementando».
La aplicación del RIGI al upstream
–¿Por qué se tomó la decisión de sumar el upstream petrolero al RIGI? –le preguntaron a Tettamanti.
–Lo ha dicho el presidente de la nación y yo coincido, las condiciones que te ofrece el RIGI para invertir deberían ser la generalidad, no la excepción. Ahora, ¿qué pasa? Nosotros tenemos un problema muy grande que es el déficit fiscal. Entonces, esto va de a poco. Primero salió la Ley Bases, donde se incluye el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones. Ahora se agrega un capítulo más para inversiones en el upstream, que al principio no estaban previstas. Eso es porque la Argentina necesita de nuevo darle al inversor una previsibilidad tributaria, legal, regulatoria, institucional. Se están generando esto para inversiones que son muy grandes, que son de muy largo plazo y que son absolutamente necesarias para que el inversor se anime a venir. Ojalá algún día ni haya que aprobar un RIGI y que los impuestos sean más bajos para todos, que todos confiemos en que acá hay seguridad jurídica y estabilidad regulatoria. Apuntemos a que eso vaya gradualmente a ser la regla.
La desregulación del mercado del gas
Tettamanti fue consultada sobre la desregulación que se está impulsando en el mercado del gas y para explicar los cambios la funcionaria comenzó realizando un diagnóstico de cómo se fue modificando ese mercado durante las últimas décadas. “En la Argentina se construyeron en su momento grandes gasoductos de acuerdo a dónde estaba la disponibilidad de gas en las distintas cuencas. En el norte, estaba el Gasoducto Norte, en Neuquén se construyeron el Gasoducto Centro-Oeste, el Neuba 1 y luego el Neuba 2, y en el sur el Gasoducto San Martín. Esas eran las venas que traían todo el gas a los grandes centros de consumo. La producción de gas fue decayendo en distintas cuencas y hoy tenemos gasoductos sin gas. Como durante 20 años no se cumplió cabalmente el marco regulatorio, porque el Estado intervino mucho, toda esa situación que no fue de un día para el otro, no se fue arreglando. Entonces, llegaste a un punto que es el que llegamos, en el que nos quedamos sin gas del norte, sin gas del sur, con mucho gas en Neuquén, y sin una capacidad de transporte para llevar ese gas de Neuquén, que tiene que reemplazar el gas que no está en el norte y que no está en el sur, a las zonas de consumo», remarcó.
Luego Tettamanti puso el foco en lo que se ha venido haciendo para dar respuesta: «Primero se le dio una solución física, que fue la construcción del gasoducto Perito Moreno. Y se va a completar y ampliar con la iniciativa privada de TGS. Ahora, contractualmente eso no se solucionó. Las distribuidoras de gas del norte y del sur tienen contratada capacidad del norte y del sur, pero no hay gas suficiente y hay que asegurar la provisión de la demanda prioritaria porque es lo que dice el marco regulatorio”, remarcó.
Luego la funcionaria detalló lo que han estado haciendo para adecuar la regulación a los cambios mencionados. “Lo que hicimos primero fue trabajar con una consultora que hizo una simulación de todo el sistema físico y con el apoyo de las transportistas validamos los números. Con eso se hizo una reasignación de los contratos de transporte de las distribuidoras y el que tiene Cammesa con Enarsa en el Perito Moreno. Reasignamos las capacidades de transporte. Todas las distribuidoras van a tener para su demanda prioritaria un transporte firme, contratado de la cuenca donde hay gas, que es Neuquén. La parte de las distribuidoras que tienen una parte de su transporte del sur, donde hay gas, se va a respetar”, detalló.
Tettamanti también puso el foco en los cambios que involucran a Cammesa y Enarsa. “Recordemos un poco cómo fue la historia. Una vez que se decide la construcción del Perito Moreno, se instruye a Cammesa y Enarsa a firmar un contrato. ¿Por qué? Porque en ese momento había gas en Bolivia para abastecer a las distribuidoras con gas del norte, trayéndolo por el Gasoducto Norte, y lo que se estaba viendo es que lo que faltaba era gas para generación. Entonces, se decidió que lo compre Cammesa. Después, como nos quedamos sin el gas de Bolivia, por instrucción de la Secretaría, el transporte del Perito Moreno se dedicó a abastecer la demanda prioritaria de Gas Norte, del Centro y de Litoral. Entonces, ahora lo que estamos haciendo es sincerar en los contratos, la realidad física del sistema», remarcó.
Luego la funcionaria aclaró que ahora «salió una resolución de la Secretaría y, en base a este estudio técnico que se hizo con la consultora, se instruye a Enargas a reasignar las capacidades de transporte firme de las distribuidoras. Se instruye a Cammesa y Enarsa a rescindir el contrato que hoy tienen vigente. Enarsa le tiene que vender esa capacidad a las distribuidoras, en las cantidades que está establecido en la resolución. El Enargas va a llamar ahora a una consulta pública, que tiene que dar unos 15 días corridos para recibir los comentarios, y transcurrido ese plazo dictará las resoluciones definitivas en las que instruirá el cambio en la contractualización. Todo esto está hecho en el marco de una extensión de la emergencia de transporte y distribución, que rige hasta fines de 2027. Hasta fines del 27 esos nuevos contratos tienen que regir. Ahora, si las distribuidoras y las transportistas se ponen de acuerdo y quieren contratar a mayor plazo mejor, porque además tienen la obligación de garantizar el suministro. Las distribuidoras tienen que contratar transporte y gas”.
–El gobierno tomó la decisión de buscar o intentar que este invierno sea un privado quien compre gas importado, el GNL, que llega por barco a la terminal regasificadora de Escobar. ¿Cuánto afecta a ese plan esta situación compleja en Medio Oriente, con precios del GNL que aumentaron un 50% o 70%, y físicamente ya es complejo conseguirlo? Porque las ofertas deberían llegar ahora a fin de mes. –le preguntaron a Tettamanti.
–Sí, las ofertas están previstas para principios de abril. Claramente afecta. Y sobre todo lo que va a afectar, es la percepción que puedan tener los interesados en participar en esa importación del GNL y posterior venta o comercialización del gas regasificado. Creo que esa es la afectación. ¿Por qué? Porque el precio internacional del GNL subió mucho, aunque lo importe Enarsa, el costo está. Teniendo en cuenta que esto es una transición, que este invierno va a ser el que mayor importación de GNL va a requerir, porque en el invierno del 2027 ya va a estar la ampliación de TGS sobre el Perito Moreno, entonces va a ser mucho menor la importación de GNL, o se reemplazará más gasoil. Nosotros lo que decidimos es no dejar ahí un monopolio con precio libre, porque es un bien absolutamente necesario, que las distribuidoras tienen que comprar porque no pueden desabastecer. Entonces decidimos privatizarlo y que de alguna manera ese precio simule una situación competitiva, o sea que el precio sea competitivo haciendo competir a los privados por el mark-up que le van a sumar al precio internacional. En ese plus van a tener que reflejar los costos de regasificación, porque le van a tener que pagar a Enarsa por el acceso y el uso de la terminal de regasificación. Que son algo así como 90 y pico de millones de dólares. Eso más los riesgos y los costos financieros. Todo lo que un comercializador sabe que tiene que recuperar en ese fee va a competir. Nosotros esto lo lanzamos y al día siguiente vino la guerra (se ríe). Pero vamos a esperar a ver qué pasa con la licitación y si vemos que los valores son razonables vamos a seguir por este camino.
–¿Y quién lo paga eso? Porque una parte va a ir a demanda prioritaria, demanda residencial de distribuidoras, otra a grandes usuarios industriales, otra a generación de energía eléctrica. Las distribuidoras van a decir: “Bueno, dame una señal de precio en los cuadros tarifarios porque si no yo no tengo capital de trabajo para poder pagar eso”.
–Son dos decisiones distintas, que tienen motivos distintos y van por carriles separados. Una es quién gestiona la importación de GNL y después comercializa la regasificación. ¿Lo hace el Estado a través de Enarsa o lo hace un privado? La segunda decisión, que tiene más que ver con la necesidad de bajar el gasto público, de bajar los subsidios, es quién lo paga. Porque si en la licitación no se presenta nadie o por alguna razón no podamos asignarle a un privado, aunque Enarsa sea el que importe el GNL lo regasifique y lo venda, uno debe decir quién lo paga. Entonces déjame que te diga quién lo estuvo pagando hasta ahora. Hasta ahora lo estuvieron pagando todos con los impuestos porque Enarsa compraba el GNL a los precios internacionales y a las distribuidoras, que representaba el 40% de ese volumen, se lo vendía al precio que la distribuidora tenía en el cuadro tarifario. ¿Qué pasaba físicamente en el sistema con eso? La distribuidora tiene un contrato de transporte firme por gasoducto ¿Quién tiene la prioridad de uso de ese transporte? La demanda prioritaria. Ahora, cuando vos sabés que cuando me empieza a escasear esa capacidad en el caño, yo le puedo pedir a Enarsa el gas regasificado y me lo vende al mismo precio del cuadro tarifario, ¿qué hacían las distribuidoras? Que no está mal, porque es lo que tenían que hacer con esas reglas del juego. Permitían que las industrias que tenían contratos firmes con ventana siguieran cargando el gas que tenían en sus contratos con los productores o comercializadores e inmediatamente asignaban el GNL a demanda prioritaria. Si vos te ponés a pensar, ¿qué pasaría si no viene un barco? ¿A quién le cortás primero? A la industria. En realidad, el beneficiado porque, regulatoriamente está último en la cola de prioridades del transporte, fue la industria, indirectamente se le estuvo subsidiando en parte la demanda prioritaria pero también en parte a la industria que utilizaba esas capacidades de transporte que debería haber utilizado para el residencial y evitaba comprar GNL. Por eso digo que son dos cosas distintas, una cosa es quién trae el GNL y otra quien paga. Nosotros lo que queremos es que pague el GNL el que lo usa.
–Qué sería mayoritariamente la industria.
–El año pasado fue un 60% la generación. El resto debería ser en partes iguales la industria y el sector residencial. Respecto a los precios en los cuadros tarifarios, ¿cómo se arman los cuadros tarifarios? Con los precios promedios ponderados de las distribuidoras. Las distribuidoras hoy tienen contratos que están por Plan Gas y por encima de eso, si consiguen y todavía tienen capacidad de transporte, comprar algo más de gas de invierno y después completar con el GNL. Van a tener que presentar los contratos al Enargas y el Enargas verá que sea razonable lo que están presentando. El precio ya va a estar determinado, pero que el volumen sea razonable y fijará el precio en el cuadro tarifario de invierno que corresponda. Así es como funciona la ley, así es como funcionaba en el pasado.
Evalúan cambios en el Régimen de Zona Fría
–¿Están pensando en volver a insistir con una reforma del régimen de zona fría? -le preguntaron a Tettamanti.
–Sí, se está pensando en insistir probablemente con una ley y si no, evaluaremos si por DNU se puede hacer algún cambio. Yo te voy a dar un ejemplo de un número que sacamos el año pasado. Una persona que está en una zona que no es fría, Gran Buenos Aires, donde vos tenés un gran cordón de pobreza. Un usuario residencial que está dentro de la categoría de los subsidiados, el Estado Nacional hace un esfuerzo para darle un subsidio y el equivalente al 25% de lo que recibe de ese subsidio lo tiene que pagar en concepto de cargo para que vaya a un fondo que le paga a una persona de altos ingresos en cualquier zona de la zona fría, que es gran parte del país
–¿Alguien que recibe el gas natural en el conurbano con subsidios, termina destinando el 25% de ese subsidio para subsidiar a alguien que vive en una zona acomodada de Mendoza?
–Exacto. No tiene lógica, pero políticamente es difícil cambiarlo porque son muchas las provincias que están siendo beneficiadas. Debería volverse la zona fría de antes, que era la Patagonia, Malargüe y La Puna. Hoy, el 40% de ese subsidio se va a la Provincia de Buenos Aires. Vos sacás La Plata y el cordón del Gran Buenos Aires y todo el resto de la Provincia de Buenos Aires está considerada zona fría.


























