La decisión de no actualizar el IPC, que derivó en la renuncia del titular del Indec, se explica fundamentalmente por los aumentos de tarifas de gas natural y electricidad previstos para este año. La ponderación asignada a “Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles” iba a subir de 9,4 a 14,5 por ciento. A su vez, el subrubro “Electricidad, gas y otros combustibles” aportaba 5,9 puntos, mientras que, en el esquema actual representa entre 2,5 y 3,7 puntos porcentuales según la región. La consecuencia iba a ser una mayor inflación.