Todavía no se conocen en profundidad los ejes centrales ni la probabilidad de ocurrencia del nuevo Plan Nuclear anunciado recientemente por el Gobierno de Javier Milei. Consultado al respecto, en la segunda emisión de una nueva temporada de Dínamo – Charlas de Energía, Julián Gadano, ex subsecretario de Energía Nuclear de la Nación, brindó un panorama sobre lo que viene sucediendo a nivel sectorial en todo el mundo, además de anticipar lo que podría suceder en el corto y mediano plazo dentro del ámbito local.
“En los últimos años entró en crisis a escala global una forma de generar energía nucleoeléctrica basada en grandes centrales nucleares, mucho capital inicial, elevada concentración de potencia en un solo sitio y el Estado por detrás de cada iniciativa. Ese esquema, que funcionó bien en otro contexto político, se terminó con el accidente de Fukushima. Desde entonces, la industria cambió sustancialmente, entendiendo que necesitaba otro modelo de negocio para competir contra la eficiencia de los ciclos combinados”, explicó el especialista.

Así se llega, a su entender, al paradigma de los Small Modular Reactors (SMR), reactores modulares de menor tamaño que configuran un modelo de negocio diferente, con mejores precios, facilidades financieras y beneficios en la cadena de fabricación. “El Gobierno de Milei vio esta novedosa tendencia, proyectó un fuerte crecimiento de la demanda eléctrica y detectó la oportunidad de abastecer por la vía de los SMR a los data centers de Inteligencia Artificial (IA) generativa, que implican millones de operaciones computacionales por segundo”, señaló.
En comparación con un competidor nato como podría ser Canadá, subrayó, la Argentina no sólo cuenta con una vasta trayectoria sectorial y temperaturas frías al sur del río Negro, sino que también posee ventajas adicionales ligadas a una ingeniería nuclear barata y de clase mundial, una razonable cadena de suministro, y un ente regulador solvente y prestigioso: la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN). “Argentina es un mercado tentador. El gobierno ha mirado eso y es una mirada inteligente”, resumió.

Pasos positivos
Menos condescendiente fue la opinión de Juan José Aranguren, quien intervino para recordar que la tecnología de los SMR se viene imponiendo desde hace tiempo, y sin embargo la Argentina no avanzó demasiado en la materia. “¿Cuántos SMR tenemos hoy y cuándo contaremos con el primero en cadena?”, cuestionó el ex ministro de Energía.
En palabras de Gadano, está claro que -salvo casos muy puntuales como los de China, Emiratos Árabes Unidos o Francia- el modelo de los grandes reactores se encuentra perimido. “Que no tengamos ningún SMR operativo a nivel local responde a que estamos frente a un proceso que demanda muchos años y que aún debe demostrar su viabilidad. Tenemos que hacer las cosas bien. En ese sentido, estoy contento con los pasos que viene dando la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en cuanto a cederle iniciativas al sector privado”, resaltó.
En todo el mundo, acotó, hoy hay 28 proyectos en carpeta, de los cuales 18 son de Estados Unidos o de Canadá. “La Argentina perfectamente puede atraer capitales extranjeros para albergar uno. Somos un jugador interesante para diseñar, fabricar y ensamblar reactores nucleares”, caracterizó.
Generación de conocimiento
Para Juan José Carbajales, un gran desafío a sortear en aras de reactivar la industria nuclear tiene que ver con proteger la capacitación de profesionales en el sector. “Vengo de visitar una institución de excelencia como el Instituto Balseiro y de comprobar que se están yendo muchos docentes de entre 30 y 40 años. Perdernos esos talentos es algo que no podemos permitirnos”, advirtió el director de la consultora Paspartú.

Si bien coincidió con este diagnóstico, Gadano pidió redefinir los roles del sector público en el segmento nuclear. “La CNEA fue exitosa históricamente, sobre todo en su periodo de gloria, entre la década del 50 y principios de los 90. Hay que cuidarla porque es una generadora de conocimiento muy importante. Pero se tiene que enfocar en ello y no en idear propuestas que compitan con el sector privado. Soy un defensor del proyecto CAREM, pero hay que brindar una explicación acerca de por qué se viene llevando 1.100 millones de dólares solo de inversión directa. Llegó el momento de aclarar por qué no se completa”, sostuvo.
Respeto por las reglas
Consciente del renovado interés que viene experimentando el mercado internacional por la puesta en valor de las reservas de uranio con las que cuenta el país, Gadano mostró fuertes reparos para con la intención del gobernador chubutense Ignacio Torres de solicitar la reversión de Cerro Solo, el mayor reservorio uranífero nacional. “El Código Minero es muy claro al respecto: ninguna provincia puede pedir la propiedad de un activo salvo que se detecte un incumplimiento. En ese sentido, la CNEA está actuando como corresponde, buscando un socio para activar el proyecto. La gobernación de Chubut debería respetar las reglas de juego para no ahuyentar a la inversión”, aseveró.
No es casual, comentó Aranguren, que Torres haya puesto la mira sobre el uranio en un contexto global de recomposición del precio de ese mineral. “Chubut necesita reciclarse, dado que se está cayendo su producción de petróleo. Por eso piensa en el hidrógeno verde y -ahora también- en el uranio”, ejemplificó.
A ese factor atado a la necesidad de reconvertir la matriz productiva, añadió Gadano, se le suma la existencia de una mayor licencia social para la minería. “El uranio dejó de ser algo terrible”, enfatizó. ¿Cómo prosiguió este debate? Pueden verlo en el siguiente link.