
El 27 de junio se celebra el Día Internacional de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas, un reconocimiento al papel fundamental que cumplen en las economías de todo el mundo. En la Argentina, según un informe de la Universidad del CEMA publicado en abril de 2025, existen 525.538 empresas activas, de las cuales el 98% son PyMEs y generan el 50% del empleo asalariado registrado. Dentro de ese universo, se estima que alrededor de 50.000 pertenecen al sector industrial.
Más allá de las estadísticas, existe una dimensión menos visible pero igualmente relevante: el impacto social, educativo y tecnológico que las PyMEs generan en las comunidades donde desarrollan sus actividades.
La PyME industrial argentina es mucho más que una planta productiva. Detrás de la fabricación de equipamiento, servicios de ingeniería, desarrollos metalúrgicos o componentes para sectores estratégicos como Oil & Gas, existe una red que articula empleo, formación técnica, proveedores locales, innovación y desarrollo regional.
En un contexto en el que la Argentina se prepara para concretar grandes proyectos energéticos y mineros con un horizonte exportador sin precedentes, la integración de la industria nacional a las cadenas de valor aparece como un factor clave para transformar el potencial de los recursos naturales en desarrollo económico sostenible.
La experiencia de Valmec, empresa especializada en válvulas, accesorios, automatización y sistemas de control para fluidos orientados principalmente a la industria hidrocarburífera, permite comprender cómo ese círculo virtuoso se construye en la práctica.
La PyME como motor de desarrollo local
Leandro Tercic, gerente general de Valmec S.A., representa la segunda generación de una historia empresarial iniciada por su padre, Juan Tercic, quien fundó la compañía en 1976 con apenas 27 años.
“Por la fuerza y las ganas de emprender en una época en que las cosas eran muy diferentes a hoy en día”, recuerda Leandro sobre los comienzos de la empresa.
Como ocurre con muchas PyMEs argentinas, la continuidad nunca estuvo garantizada. Según relata Tercic, una década después de su fundación, su padre atravesó el dilema que enfrentan numerosos emprendedores en el país.
“Es como cruzar el río, alcanzar el medio y dudar en si volver de donde saliste o llegar al otro lado, sin saber lo que te espera”, describe.
La decisión de continuar permitió consolidar una compañía que hoy cuenta con un complejo industrial de 9.000 metros cuadrados en Tortuguitas, más de 1.000 HP de potencia instalada, maquinaria de última generación, certificaciones internacionales, presencia operativa en Neuquén y una dotación superior a los 100 trabajadores.
A diferencia de las grandes corporaciones, la PyME industrial suele construir vínculos estrechos con su entorno. En Valmec conviven empleados con más de 35 años de antigüedad junto a jóvenes profesionales incorporados en los últimos años, reflejando una baja rotación y un fuerte arraigo territorial.
Parte de esta realidad responde a una política de responsabilidad social asumida por la empresa. Tercic asegura que existe un compromiso de evitar despidos incluso en períodos de crisis o caída de la actividad.
Además, la firma implementó un sistema de créditos internos sin interés para que sus trabajadores puedan construir, ampliar o adquirir su primera vivienda o vehículo.
“Estamos convencidos de que podemos cambiar radicalmente la vida de las personas que están con nosotros y eso tiene un impacto muy positivo en la sociedad”, afirma.
Formación técnica: una inversión estratégica
La disponibilidad de recursos humanos especializados es uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente la industria nacional.
En ese contexto, Valmec desarrolló alianzas con escuelas técnicas de su zona para incorporar estudiantes de último año a través de prácticas profesionalizantes. Muchos de esos jóvenes terminan integrándose posteriormente a la compañía.
La iniciativa se complementa con un programa propio denominado “Incentivo Universitario”, mediante el cual la empresa otorga una beca anual equivalente a un salario adicional para aquellos empleados que cursen carreras vinculadas con la producción industrial, como ingenierías o diseño.
El beneficio también alcanza a los hijos de los trabajadores, quienes reciben el 50% de la beca y mantienen la cobertura médica prepaga hasta finalizar sus estudios.
El esquema refleja cómo numerosas PyMEs industriales no sólo se nutren del sistema educativo argentino, sino que participan activamente en la formación de nuevas generaciones de profesionales y técnicos.
Innovación e industria nacional para competir
La competitividad de la industria local frente a productos importados es uno de los debates recurrentes dentro del sector manufacturero argentino.
En el caso de Valmec, la estrategia para sostenerse en mercados exigentes estuvo basada en la inversión permanente en investigación y desarrollo. La compañía cuenta con equipos dedicados a la mejora continua, herramientas de diseño avanzado e impresión 3D aplicada al prototipado de soluciones industriales.
Además, desarrolla proyectos conjuntos con la Universidad Nacional de Hurlingham en el marco de programas provinciales orientados a incorporar nuevas tecnologías para mejorar la productividad.
Esta combinación de conocimiento, innovación y cercanía con los clientes permite responder a requerimientos específicos de la industria energética y competir con productos provenientes de mercados asiáticos.
“Hoy en día competir con productos que vienen de afuera te demanda ser muy ágil, flexible y productivo, para alcanzar una solución lo más rápido posible, ser más eficiente y que tus costos estén bajos para poder tener un precio competitivo”, sostiene Tercic.
No obstante, advierte que la presión sobre los márgenes dificulta sostener el ritmo de inversión necesario para ampliar capacidades productivas, incorporar personal o profundizar los procesos de innovación.
“El tener que adaptarse a márgenes de precio establecidos por el mercado muchas veces hace difícil ser rentables para continuar invirtiendo en innovación, ampliar capacidades o incorporar personal”, señala.
El desafío de integrar a las PyMEs en el crecimiento energético
El contexto actual continúa siendo desafiante para buena parte de la industria nacional. De acuerdo con el último relevamiento del Grupo Argentino de Proveedores Petroleros (GAPP), el 55% de las empresas industriales relevadas opera por debajo del 75% de su capacidad instalada, mientras que el 17% declaró haber realizado despidos entre abril y mayo.
Para Tercic, existe una paradoja entre el crecimiento de sectores estratégicos como Oil & Gas y la realidad que atraviesan numerosos proveedores industriales.
“Hoy la Argentina tiene una balanza comercial muy positiva, están entrando más dólares de los que se van, pero no se ve reflejado en los niveles de trabajo ni de facturación de las empresas”, afirma.
En ese marco, plantea la necesidad de que las grandes operadoras que impulsan proyectos bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) fortalezcan su vínculo con los proveedores locales y confíen en las capacidades desarrolladas por la industria nacional durante más de un siglo de historia hidrocarburífera.
La discusión excede el desempeño de una empresa en particular. Se trata de definir cuánto valor agregado, empleo calificado, innovación y desarrollo territorial podrá capturar Argentina a partir de las inversiones energéticas y mineras que se proyectan para los próximos años.
A pesar de las dificultades coyunturales, Tercic mantiene una mirada optimista sobre el futuro del sector.
“Hay un motivo por el cual estar orgullosos y tener el deseo de evolucionar y crecer hacia adelante. El argentinismo que tenemos, que a veces solo aparece en los mundiales, también está en el día a día de todos aquellos que salen a trabajar. Hay una oportunidad entre todos”, concluye.
En un país que busca convertir sus recursos naturales en una plataforma de crecimiento sostenido, las PyMEs industriales continúan siendo uno de los eslabones fundamentales para que esa oportunidad se transforme en desarrollo económico, innovación tecnológica y progreso social.






