
Las tareas en el proyecto de remediación de los pasivos ambientales en Sierra Pintada, la mina de uranio de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) que lleva casi 30 años inactiva en Mendoza, se acelerarán con miras a lograr en 2027 la reactivación de la producción de uranio, según indicaron EconoJournal allegados a la Secretaría de Asuntos Nucleares (SAN). No será una tarea sencilla: con mayor o menor iniciativa, la CNEA inició una gestión técnico-administrativa para retomar la explotación del mineral en 2004, desde hace más de 20 años, a fin de dejar de importar el mineral que demanda la operación de las centrales nucleoeléctricas que existen en la Argentina (Atucha I y II y Embalse en Córdoba). La compra en el exterior del combustible para esas plantas le cuesta al país más de US$ 100 millones por año.
En las últimas dos décadas, la falta de decisión y acuerdo político entre Nación y Mendoza para alinear a los actores que se oponen a la reactivación del complejo uranífero —entre los que figuran empresarios de otros sectores económicos, grupos ambientalistas y agrupaciones de izquierda— atentaron contra esa iniciativa. Habrá que ver si esta vez es distinto. En cualquier escenario, lo primero es remediar los pasivos ambientales existentes en el lugar desde fines de los ’90.
Por lo pronto, el objetivo en el horizonte cercano de la CNEA es comenzar con el tratamiento del agua de cantera hacia finales de 2027, un hito clave en la fase 1 del proyecto de reactivación. Para esto, desde el año pasado se avanzó con la construcción de un dique de disposición final en Sierra Pintada con sistemas de doble membrana de polietileno de alta densidad (HDPE), la instalación de 2,6 kilómetros de cañerías para conducción de agua, la ampliación de la Planta de Tratamiento de Uranio y la construcción de diques y vasos impermeabilizados con sistemas de detección de fugas.
El secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, encabezó esta semana una recorrida por el complejo minero ubicado en San Rafael junto a autoridades provinciales y del sector, para coordinar con Mendoza los próximos pasos de la remediación de los pasivos históricos del complejo.
«El mundo vuelve a mirar a la energía nuclear, y la Argentina tiene todo para aprovechar ese momento», señaló Ramos Napoli durante la recorrida. «Sierra Pintada es parte de eso: ordenamos el sitio, avanzamos con la remediación y abrimos la puerta a volver a producir uranio en nuestro propio suelo«, añadió.
La ministra de Energía y Ambiente de Mendoza, Jimena Latorre, remarcó que las tareas de remediación continúan ejecutándose y que el establecimiento mantiene actividad permanente. “Esta visita tiene un objetivo muy claro: revisar el estado actual de las tareas de remediación y reafirmar la importancia de proteger un proceso que continúa en marcha y que desde 2019 no paró pese al desfinanciamiento del anterior Gobierno Nacional”, afirmó Latorre. La funcionaria es impulsora junto con el gobernador Alfredo Cornejo de la creación del distritos mineros para permitir y viabilizar la actividad metalífero en algunas regiones de la provincia.
Remediación y potencial reactivación de la minería de uranio en Sierra Pintada

La fase 1 del proyecto de remediación, aprobada por la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) y con la Declaración de Impacto Ambiental concedida por la provincia de Mendoza en 2019, contempla el tratamiento del agua de cantera y la gestión de los residuos sólidos existentes en el complejo minero que operó entre 1975 y 1997.
En una mirada estratégica, el razonamiento de la SAN es que el costo operativo (OPEX) de gestionar algunos pasivos, como ciertas colas de minerales, es económicamente viable con la reactivación de la producción de uranio en posteriores fases. La reactivación con un socio privado es factible en función de los buenos precios internacionales del uranio por su creciente demanda y oferta limitada.
“Para reprocesar algunas colas minerales que están alojadas desde los 90, el OPEX compatible con eso implica la reactivación del sitio minero. Hay que gastar decenas de millones de dólares solo para poner en marcha el reprocesamiento”, explicó a este medio una fuente con conocimiento del tema. En cualquier caso, la reactivación de la mina deberá obtener las aprobaciones provinciales pertinentes.
Durante su vida operativa, de Sierra Pintada se extrajeron y procesaron 1600 toneladas de uranio, lo que se estima que representa alrededor de un 20% del recurso total existente en el sitio. Allí quedaron 5223 tambores de 200 litros provenientes del tratamiento del uranio, primero minado en Sierra Pintada y luego procesado por Dioxitex en Córdoba. También existe un millón de m3 de agua almacenada en las canteras con contenidos de uranio, radio y arsénico superiores a los límites admisibles.
En lo inmediato, los esfuerzos estarán puestos en poder comenzar con el tratamiento del agua de cantera. Durante su vida operativa, el complejo generó canteras agotadas, rocas estériles y otras con muy bajo contenido de uranio. Además, en las aberturas de las canteras se acumuló agua de lluvia y subterránea que, al estar en contacto con zonas mineralizadas, cambia su composición y origina la denominada agua de cantera.
La subsecretaria de Políticas Nucleares de la SAN, Ayelén Giomi, explicó los pasos a seguir. “Falta terminar la planta de radio de arsénico y para el año que viene tenemos previsto finalizar el sistema de riego. Pero a fines del año 2027, queremos empezar a tratar el agua de cantera. Ese es nuestro nuestro propósito. Con eso quedaría toda la infraestructura necesaria para hacer el punta a punta de las tareas de remediación», explicó Giomi.
«Se hizo todo el recondicionamiento de la planta de uranio, que llevó más de 100 cambios de válvulas y también conseguimos la licencia de ‘parada prolongada de la Autoridad Regulatoria Nuclear’, que fue un hito muy importante para nosotros», añadió la funcionaria sobre los avances ya concretados.
Cómo funciona el tratamiento del agua de cantera

Vanesa García, subgerente del Compejo Fabril Sierra Pintada, explicó que el proceso de remediación del agua de cantera se apoya en un sistema integrado de tratamiento diseñado para reducir progresivamente la presencia de uranio, radio y arsénico.
En una primera etapa, el agua es procesada en la Planta de Tratamiento de Uranio para reducir las concentraciones de este elemento hasta alcanzar los valores requeridos por el Departamento General de Irrigación.
Posteriormente será conducida a la Planta de Tratamiento de Radio y Arsénico, actualmente en construcción, donde se completará el proceso de depuración. Los residuos generados serán dispuestos en el dique DN 8-9, una instalación especialmente diseñada con sistemas de seguridad y captación de posibles fugas.
Una vez finalizado el tratamiento, el agua será almacenada en un vaso de control para realizar los análisis correspondientes y posteriormente podrá ser utilizada en un sistema de riego especialmente diseñado para Áreas de Cultivos Restringidos Especiales (ACRE), cuya implementación ya se encuentra en marcha.
Monitoreo permanente y auditoría externa

La Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria de la Universidad Nacional de Cuyo actúa como organismo auditor externo del proceso de remediación desde la aprobación de la DIA en 2019.
Laura Lucero, funcionaria de la FCAI, explicó que la comisión realiza monitoreos periódicos cada 15 o 20 días y elabora informes bimestrales que son elevados a la Unidad de Evaluaciones Ambientales, la Dirección de Minería y la CNEA.
“Hasta el momento, todos los resultados obtenidos se han mantenido dentro de los parámetros establecidos, sin registrarse valores fuera de los rangos normales. Incluso durante las tormentas ocurridas el último verano realizamos un seguimiento permanente junto con el personal del complejo y los organismos competentes, observando un trabajo coordinado y profesional”, afirmó.
“Los resultados obtenidos en todos los monitoreos realizados indican que las tareas se desarrollan conforme a lo previsto y dentro de los parámetros ambientales establecidos”, concluyó.

























