
El proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), consolidado como la principal plataforma exportadora de crudo de la Argentina, registra un avance global del 51% al inicio de 2026. Esta obra de infraestructura, liderada por un consorcio de ocho compañías petroleras, entró en una fase determinante de su cronograma tras completar hitos fundamentales en el tendido del ducto y la construcción de terminales de almacenamiento durante el último trimestre del año pasado.
Uno de los mayores desafíos técnicos de la traza comenzó a ejecutarse en estas primeras semanas del año el proceso que permitirá el Cruce Horizontal Dirigido del Río Negro. Esta maniobra de alta complejidad consiste en una perforación que atraviesa el cauce del río a 30 metros por debajo del lecho, permitiendo el paso de la tubería sin afectar el curso de agua. Este hito se suma a los 76 cruces especiales ya finalizados, que incluyeron arroyos, caminos e intersecciones críticas a lo largo de la provincia.
En la Estación Cabecera Allen, considerada un nodo vital para el transporte de hidrocarburos, los trabajos muestran un ritmo sostenido. Se levantaron las últimas virolas del tanque TK7 y se ultiman las soldaduras en el TK8.

De forma paralela, las cuadrillas avanzan en la infraestructura complementaria que incluye redes de incendios, drenajes y edificios administrativos, asegurando la operatividad de un sitio que conectará la producción neuquina con el sistema de Oleoductos del Valle (Oldelval).
Hacia el este, en la Estación de Bombeo 1 de Chelforó, se registraron progresos significativos en la obra civil y la estación transformadora. En tanto, las proyecciones para este primer trimestre de 2026 contemplan el inicio de las obras en las estaciones de bombeo 2 y 3, ubicadas en Santa Rosa y en el kilómetro 349 del ducto, respectivamente. Estas instalaciones resultan esenciales para garantizar la presión necesaria en el transporte del fluido hacia la costa atlántica.
Punta Colorada, el nodo exportador del VMOS
El punto final del recorrido del VMOS, la Terminal Punta Colorada, también exhibe transformaciones visibles. En esta zona se completó la construcción de virolas en los tanques TK404 y TK401, mientras se intensifican las tareas de movimiento de suelos y el despliegue del campamento. Durante todo 2026, el foco principal en esta área estará puesto en la obra marina.

Este punto es considerado de los más complejos de toda la obra. La infraestructura offshore es el componente más disruptivo del proyecto Vaca Muerta Sur, ya que a diferencia de los puertos tradicionales con muelles fijos, la terminal de Punta Colorada operará con un sistema de dos monoboyas denominadas técnicamente Single Point Mooring.
Estas monoboyas estarán instaladas mar adentro, a una distancia de unos 15 kilómetros de la costa, y se unirán a la terminal terrestre mediante un oleoducto submarino que dará continuidad a la traza de 437 kilómetros que viene desde Vaca Muerta. Este sistema permite que los buques se amarren por la proa y roten libremente 360 grados, según la dirección del viento y las corrientes, lo que garantiza una mayor ventana operativa incluso en condiciones climáticas adversas.
Vaca Muerta Oil Sur: las proyecciones sobre su impacto económico
El proyecto VMOS representa una inversión total de US$3.000 millones y se encuentra amparado bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El financiamiento se estructuró mediante un préstamo sindicado de US$2.000 millones de dólares otorgado por un consorcio de 14 bancos internacionales, marcando un precedente en la reapertura del crédito externo para proyectos de infraestructura privada en la Argentina desde 2019.

El impacto económico proyectado es de gran magnitud para la macroeconomía. Según estimaciones de la industria, la puesta en marcha de este sistema permitirá un ingreso de divisas de entre US$15.000 y US$20.000 millones anuales.
Además, la operatividad del puerto de aguas profundas en Punta Colorada habilitará el ingreso de buques tipo VLCC, optimizando costos logísticos que podrían significar un ahorro de hasta 3 dólares por barril exportado.
En el ámbito regional, la construcción está generando 1.500 puestos de trabajo directos y dinamiza la actividad de proveedores locales en las comunidades cercanas a la traza. Este desarrollo busca eliminar los cuellos de botella que limitaron la producción de shale oil en años anteriores, posicionando a Vaca Muerta como un centro exportador con capacidad para abastecer mercados internacionales de alta demanda.

La inauguración de la primera etapa sigue programada para diciembre de 2026. En esta fase inicial, el oleoducto contará con una capacidad de transporte de 180.000 barriles diarios. El esquema de ampliación proyecta escalar esa cifra hasta los 550.000 barriles diarios durante 2027, con la posibilidad técnica de alcanzar un pico de 720.000 barriles si la demanda del mercado internacional lo requiere.
Un nuevo hito productivo en Vaca Muerta
En el camino del salto de producción que Vaca Muerta requerirá alcanzar este año para abastecer la creciente disponibilidad de transporte que ofrecerá el VMOS, YPF acaba de anunciar que en diciembre el bloque de Loma Campana, que opera en asociación con Chevron, superó el hito de los 100.000 barriles diarios de shale oil.
Al consolidarse como el primer bloque no convencional en superar la barrera de los seis dígitos en barriles diarios, el yacimiento no solo valida el potencial geológico de la cuenca neuquina, sino que ratifica la eficiencia operativa alcanzada mediante la curva de aprendizaje acumulada por ambas compañias, socias desde 2013 en lo que se considera el bloque fundacional de la formación.

Este desempeño posiciona al área como el principal productor de petróleo del país, traccionando el crecimiento de las exportaciones y la generación de divisas. El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, destacó el logro como parte del desarrollo del Plan 4×4, para lo cual la compañía orientó sus esfuerzos hacia la maximización de la rentabilidad y la aceleración de la producción en las zonas de mayor productividad.
La implementación de nuevas tecnologías de fractura y la mejora en la logística de arena y agua permitieron reducir los costos operativos, logrando que cada etapa de completación sea más ágil y sustentable. Este enfoque de modo factoría garantiza que el incremento en los barriles diarios se traduzca en una operación competitiva a nivel global.
























