
El gobierno decidió finalmente desplazar a Demian Reidel de la conducción de la estatal Nucleoeléctrica Argentina en medio de una serie de denuncias de corrupción que lo involucraron. En su lugar asumirá el presidente de Dioxitek, Juan Martín Campos. Del resto del directorio solo quedó en pie Diego Chaher, titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas y hombre de confianza del asesor presidencial Santiago Caputo.
Las denuncias que involucraron a Reidel
Reidel quedó en una posición muy delicada luego de que a mediados de enero el directorio de la compañía decidiera desplazar al gerente general, Marcelo Famá, y al gerente de Coordinación Administrativa, Hernán Pantuso, investigados por presuntos sobreprecios en la política de compras de las centrales nucleares, según informó EconoJournal.
El gerente de la Planta Central Nuclear Atucha I-II, Juan Pablo Nolasco Sáenz denunció ante el Comité de Integridad de la Empresa que Famá y Pantuso habían buscado direccionar la contratación en favor de la empresa de limpieza LX Argentina, pese a que esa empresa había presupuestado un 140% más de lo que paga Nucleoeléctrica por ese servicio, según lo publicado originalmente por Perfil. Reidel intentó defender a ambos funcionarios, pero perdió la votación dentro del directorio.
En los últimos días también trascendió que el ahora ex presidente de NA.SA. logró saldar deudas personales por $825 millones, una cifra equivalente a más de 80 sueldos netos de su cargo.
El dato generó todo tipo de suspicacias y fue el propio Reidel quien se vio obligado a responder: «No suelo responder operaciones, pero se acabó. Acá están los papeles», escribió en X.
«En 2018 compré con fondos propios una participación en un desarrollo inmobiliario en Argentina. Fui vendiendo por etapas, sin apuro: vendí en marzo de 2023 y diciembre de 2024. En 2025 vendí otra parte y, mientras avanzaba esa venta, tomé financiamiento puente contra el activo para tener liquidez: eso es ‘la deuda'», escribió Reidel.
«El 15/12/2025 vendí esa parte por USD 770.000. La compra fue con fondos propios. La venta también. Cobré y cancelé la deuda. Es una operación transparente, totalmente documentada, con firmas certificadas ante escribano público y consta en mi declaración jurada. Ahí tienen el documento de la venta. Fin», detalló el ahora ex funcionario quien, según trascendió, seguirá siendo “asesor presidencial”.
El portal El Disenso fue el primero en comprobar las deudas de Reidel en los informes del Banco Central de la República Argentina. También ratificó que el físico y amigo del presidente Javier Milei era calificado, hasta mediados de enero, como una persona en situación de «alto riesgo de insolvencia» ante el sistema financiero. En total, tenía una deuda de 825 millones de pesos con Banco Macro, pero logró saldarla en un pago.
Pese a las aclaraciones, Reidel quedó en la cuerda floja y finalmente este lunes se concretó su reemplazo.
Quién es Juan Martín Campos, el nuevo presidente de Nucleoeléctrica
El nuevo presidente de Nucleoeléctrica, Juan Martín Campos, viene de ocupar la presidencia de Dioxitek, la empresa estatal que produce dióxido de uranio, la materia prima de los combustibles para las centrales nucleares argentinas.
Bioquímico egresado de la Universidad de Buenos Aires, Campos se desempeñó como analista de seguridad nuclear en la Autoridad Regulatoria Nuclear entre 2017 y 2024. Luego ingresó en Dioxitek como gerente de Seguridad, Calidad y Ambiente, siendo promovido a la vicepresidencia de la compañía en octubre de 2025.

Finalmente quedó designado como presidente de la empresa a fines de 2025, cuando el gobierno creó la Secretaria de Asuntos Nucleares dentro del Ministerio de Economía, designando al entonces presidente de Dioxitek, Federico Ramos Napoli, como nuevo secretario.
En una entrevista con EconoJournal, Ramos Napoli destacó el modelo comercial aplicado en Dioxitek como un ejemplo de lo que se debe intentar para el resto del sector nuclear. La empresa saneó sus deudas y alcanzó un récord de producción anual de 190 toneladas de dióxido de uranio en 2025.
Precisamente, el Ministerio de Economía aprobó la semana pasada el Plan de Acción y el presupuesto de Dioxitek para el ejercicio 2026. El resultado proyectado es de un superávit financiero final de 775.253.310 de pesos, producto de un modelo operativo basado en recursos propios y la ausencia total de endeudamiento para el período.
Los ingresos de operación alcanzarán los 29.243.408.710 de pesos, frente a gastos operativos de 18.838.608.794. El presupuesto determinó un resultado económico de 11.134.448.468 de pesos, que permitirá cubrir de forma integra un plan de gastos de capital por 10.359.195.158 de pesos.
Como vicepresidente de la compañía quedó el presidente de la CNEA, Martín Porro, en reemplazo de Germán Guido Lavalle. Diego Chaher, titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas y hombre de confianza del asesor presidencial Santiago Caputo, continuará en el directorio de la compañía generadora
El resto del directorio de cinco miembros se completó con el ingreso del gerente de Sitio del complejo nuclear Atucha, Diego Garde, y el gerente de Jurídicos de la CNEA, Javier Grinspun.
El cambio de directorio llega en un momento crucial para la compañía. Nucleoeléctrica está ejecutando los proyectos de extensión de vida de la central nuclear Atucha I, programada para volver a operar en marzo de 2027, y de construcción del Almacenamiento en Seco de Combustibles Gastados de Atucha II (ASECG II), dos proyectos que implican una inversión global de US$ 700 millones.

























2 Responses
Seguro que Reidel, en el fondo, es kirchnerista. Igual, en Nucleoeléctriva cobró 15 palitos durante 9 meses.
Chapó !!!!
Entiendo que cuando se ejerce un cargo público o un alto cargo en una empresa controlada por el Estado, es ético suspender negocios y transacciones porque pueden poner en riesgo la honestidad de la Empresa y del sujeto.
Si son más importantes los negocios privados no se deberían aceptar cargos que dependan del Estado, pues la ineficiencia y la corrupción están a la vuelta de la esquina.
Seguimos sin erradicar vicios de desempeño y a los actores parece no importarles demasiado.
La ética y la moral no son reliquias griegas ni romanas, siguen vigentes y es importante respetarlas.