
Naturgy presentó sus resultados correspondientes a 2025, ejercicio en el que superó los 2.000 millones de euros de beneficio neto y batió tanto sus propias previsiones como el consenso del mercado, en un contexto de mayor complejidad para el sector en la segunda mitad del año.
La compañía informó un beneficio neto de 2.023 millones de euros, inversiones por encima de los 2.100 millones y una contribución a la sociedad en impuestos y tasas cercana a los 1.300 millones. Los dividendos abonados a los accionistas rondaron los 1.700 millones de euros.
En términos financieros, la deuda neta se mantuvo estable en torno a los 12.300 millones de euros al cierre de diciembre, con un perfil de vencimientos más aplanado, mientras que la liquidez se aproxima a los 10.000 millones. La empresa destacó que esta posición le otorga flexibilidad para aprovechar oportunidades de crecimiento. El rating corporativo asignado por S&P Global Ratings se consolida en BBB con perspectiva estable.
Foco inversor y suministro
La inversión se concentró principalmente en redes de distribución y en el desarrollo de energías renovables, áreas consideradas estratégicas para avanzar en la transición energética. En el negocio gasista, Naturgy cerró las condiciones comerciales y de precios hasta finales de 2027 del contrato de suministro por gasoducto desde Argelia, y firmó nuevos acuerdos de gas natural licuado con Estados Unidos.
En España, la compañía avanzó en la incorporación de biometano a sus redes, alcanzando actualmente 170 GWh. Asimismo, puso en marcha la nueva plataforma comercial NewCo, que definió como un precedente en el sector por su alcance y velocidad de implementación.
En generación eléctrica, subrayó su papel en la garantía de suministro al sistema español a través de una flota de 17 grupos de ciclos combinados distribuidos en 10 emplazamientos en el país.
Impacto de la OPA y desempeño bursátil
La empresa destacó la exitosa OPA sobre acciones propias ejecutada en el primer semestre de 2025, el aumento del free float y la mejora en la liquidez del valor. Estos factores facilitaron su regreso a los principales índices bursátiles internacionales antes de lo previsto, reforzando —según la compañía— el atractivo de la acción como destino de inversión.
El presidente ejecutivo, Francisco Reynés, señaló que “Estos resultados constatan, una vez más, el compromiso y la capacidad de todo el equipo Naturgy para cumplir lo que promete, y también confirman que la compañía avanza con determinación en su hoja de ruta”. Añadió que el proceso de transformación iniciado en 2018 ha permitido construir una compañía “más sólida, eficiente y mejor preparada para afrontar el futuro”.
Transformación 2018-2025
Desde 2018, Naturgy generó caja por alrededor de 41.000 millones de euros. De ese total, destinó más de 16.000 millones a inversión, cerca de 12.000 millones a retribución al accionista, más de 8.000 millones a impuestos y tasas, y más de 4.000 millones a reducción de deuda.
Como resultado, el retorno total para los accionistas en los últimos ocho años superó el 10% anual. La rentabilidad sobre el capital invertido (ROIC) se situó en 2025 en el 11,3%, más del doble que en 2018, mientras que la rentabilidad sobre recursos propios (ROE) pasó del 9,2% al 21,5%, niveles que la empresa ubicó por encima de sus comparables europeos.
Perspectivas y prioridades para 2026
De cara a 2026, Naturgy prevé mantener un nivel de resultados similar pese a un entorno energético desafiante. La compañía estima superar un Ebitda de 5.300 millones de euros y un beneficio neto de 1.900 millones, ejecutar inversiones orgánicas por unos 2.100 millones y situar la deuda en torno a los 13.500 millones.
También se comprometió a distribuir un dividendo mínimo de 1,8 euros por acción, por encima del correspondiente a 2025, en línea con su Plan Estratégico 2025-2027.
Entre sus prioridades inmediatas, la compañía enumeró la captura de oportunidades vinculadas a centros de datos, la resiliencia del negocio de redes con gestión regulatoria proactiva, la reducción de riesgos en la gestión energética, el aseguramiento del suministro con su flota de ciclos combinados, el desarrollo renovable bajo disciplina financiera, la expansión del biometano y la consolidación del nuevo modelo comercial centrado en el cliente.
Reynés afirmó que la empresa mantendrá como prioridad “seguir garantizando el suministro energético en todos los países donde opera” y avanzar en una “descarbonización responsable y efectiva”, al tiempo que crea valor para los accionistas.
Junta y cambios en el Consejo
El Consejo de Administración convocó Junta General de Accionistas para el 24 de marzo en Madrid, donde propondrá, entre otros puntos, el pago de un tercer dividendo de 0,57 euros por acción con cargo a 2025. De aprobarse, el dividendo total ascenderá a 1,77 euros por acción, por encima de los 1,70 euros comprometidos.
Tras recientes cambios accionariales, el Consejo acordó incorporar como consejero a Lars Bespolka a propuesta de IFM, que eleva de dos a tres sus consejeros dominicales. Asimismo, el accionista Blackrock-GIP reducirá de tres a dos sus representantes en el órgano.
Además, se propondrá a la Junta la renovación de los consejeros Jaime Siles y Ramón Adell. El Consejo decidió también adelantar la renovación del mandato del presidente ejecutivo y extenderlo hasta 2030.
Con el objetivo de reforzar la visión de largo plazo, se creó una Comisión de Visión Estratégica, presidida por Francisco Reynés e integrada por consejeros de todos los grupos representados. Asimismo, se rotaron las presidencias de las comisiones de Auditoría y Control (Helena Herrero), Nombramientos, Retribuciones y Gobierno Corporativo (Claudi Santiago) y Sostenibilidad (Pedro Sainz de Baranda).






