
El mercado petrolero comenzó a evaluar qué nivel de inversiones serían necesarias en Venezuela para incrementar su producción de petróleo crudo, que actualmente se ubica en un tercio o menos de su pico histórico de 3,5 millones de barriles diarios. El esfuerzo será considerable si se tiene en cuenta que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, deslizó la posibilidad de subsidiar a las petroleras norteamericanas para que vuelvan a invertir en ese país.
Las estimaciones de producción de crudo en Venezuela difieren según las fuentes. Los reportes oficiales declarados a la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) indican una producción de 1,14 millones de barriles por día.
En cambio, Kpler, una firma de seguimiento comercial, estima que la producción venezolana de petroleo crudo se ubicó en unos 900.000 barriles por día durante el 2025, a excepción de noviembre y diciembre que disminuyó por problemas con infraestructuras.
El ex gerente corporativo de PDVSA y experto en upstream, Einstein Millan Arcía, considera que Venezuela cerró el 2025 con una cifra de producción cercana a 1,2 millones de bpd si se computan los barriles utilizados en la dilución del crudo pesado y una producción no declarada a la OPEP de entre 60 y 70.000 barriles de líquidos.
El ecosistema de costos en Venezuela
El costo de producción es una variable central para determinar el nivel de inversión necesario. Venezuela tiene actuales costos significativamente elevados en comparación con la situación registrada hasta la primera presidencia de Hugo Chávez, pero que podrían ser corregidos si se refuerza la producción de crudos livianos y medianos que son claves para reducir los costos de producción de crudos pesados en la Faja del Orinoco.
La petrolera estatal PDVSA en la última década y media descuidó la producción de crudos livianos y medianos en el occidente venezolano y elevó la producción de pesados en el Orinoco.
El resultado fue un incremento en la importación de crudos livianos y naftas desde Irán y otros destinos, que son necesarios para emplear como diluyente para facilitar el incremento de producción de crudo pesado, rompiendo con el ecosistema de producción que mantenía los costos bajos.
«Venezuela tuvo costos de producción de cuatro dólares por barril e inclusive menos hasta el 2008. Actualmente estamos entre 27 y 33 dólares por barril para el crudo mejorado de la faja. El costo del crudo no mejorado, el que se extrae del pozo, esta por debajo de los 13 dólares por barril», explicó Millan Arcía consultado por EconoJournal.
La producción de crudo pesado Merey en el Orinoco se ubica actualmente en 700.000 bpd, mientras que la producción de crudos más livianos en el Occidente está en alrededor de 300.000 bpd y está en aumento.
«En un escenario de continuidad operativa, la producción total de crudos y condensados en Venezuela podría elevarse a entre 1.270.000 y 1.330.000 barriles por día para 2026«, evaluó el titular de la firma Fractal.
Inversiones y plazos para el aumento de la producción

La consultora Rystad Energy evalúa que las inversiones necesarias para volver a producir 3 millones de bpd en Venezuela hacia el 2040 ascenderían a US$ 183.000 millones, de los cuales 102.000 millones serían para exploración y producción y 81.000 millones en infraestructura. Solo para sostener la producción estable en alrededor de 1,1 millones de bpd hasta el 2040 se necesitarían US$ 52.000 millones en upstream e infraestructura.
Rystad subraya que un suministro adicional de 300.000 bpd podría restablecerse en los próximos 2 a 3 años con un gasto incremental limitado. Pero ampliar la producción más allá de 1,4 millones de bpd requeriría una inversión estable de US$ 8000 a 9000 millones al año entre 2026 y 2040.
Por el contrario, Millán Arcia evalúa que las inversiones totales necesarias para llegar a 3 millones de bpd se ubicarían en alrededor de US$ 110.000 millones durante un plazo de 8 a 9 años.
El ex gerente corporativo de PDVSA también destacó que el costo por barril fluyente de crudo para el crudo Merey en la Franja del Orinoco es significativamente inferior en comparación con otros crudos pesados del continente como el crudo WCS en Canadá y el crudo Maya de México.
«El costo del barril fluyente para la faja que nosotros estimamos está entre 13 y 18 mil dólares por cada barril de nueva producción. Es decir, la inversión sería de entre 13.000 y 18.000 millones de dólares por cada millón de barriles de nueva producción», concluyó.
























