
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) tiene programado avanzar en los próximos dos años en la culminación del reactor multipróposito RA-10 y del Centro Argentino de Protonterapia, además de profundizar en líneas de investigación aplicada como la producción de imanes, explicaron el presidente de la institución Martín Porro y el secretario de Asuntos Nucleares Federico Ramos Napoli en una entrevista conjunta con EconoJournal.
El reactor multipropósito RA-10 y el Centro Argentino de Protonterapia (CAdP) son dos grandes proyectos nucleares que sumarán nuevas capacidades industriales y medicinales al país. Sin embargo, Porro y Napoli advirtieron que estos proyectos hoy carecen de un modelo de generación de ingresos que permita solventar sus costos operativos, una situación que buscarán corregir en los próximos meses.
Las dificultades de la CNEA para generar modelos de negocio en torno a los proyectos nucleares que permitan generar ganancias o siquiera pagar sus costos operativos y de mantenimiento es una problemática que la Secretaria de Asuntos Nucleares quiere abordar de lleno.
«El objetivo primordial de la Secretaría es reordenar el sector y buscar que las distintas unidades de negocio que pueden surgir a partir del sector tengan una viabilidad económica y comercial, que hasta ahora se mostró en general deficiente. Ya sea por gobernanza interna de la Comisión, porque hay un esquema de incentivos rotos, o bien porque se deciden proyectos quizás con una escala que no es la correcta», evaluó Ramos Napoli.
RA-10: el proyecto nuclear más ambicioso de la CNEA
El reactor multipropósito RA-10 es el proyecto nuclear en términos de inversión y de frontera tecnológica más ambicioso en ejecución en el país. La CNEA dio esta semana otro paso clave hacia la culminación y activación del reactor en el Centro Atómico Ezeiza, esperado para finales de este año o principios de 2027.
La institución anunció este lunes que inició pruebas clave del sistema de refrigeración primario del reactor, como la puesta en funcionamiento de la primera bomba del circuito de refrigeración primario, procediendo al primero llenado del reactor con agua desmineralizada. Se trata de una de las tres bombas que integran este circuito de refrigeración primario.
De manera complementaria, se concretó otro avance clave con la configuración del núcleo del RA-10, conformado por elementos combustibles denominados dummies, es decir, sin carga de uranio pero con la geometría y disposición final del núcleo definitivo. Estos elementos fueron provistos por la Planta de Fabricación de Elementos Combustibles para Reactores de Investigación (ECRI), ubicada en el Centro Atómico Constituyentes.
El reactor RA-10 diseñado por INVAP permitirá a la Argentina incrementar la producción de radioisótopos médicos que ya se producen en otros reactores (como el molibdeno 99), otros nuevos (lutecio 177), realizar investigación con haces de neutrones, brindar servicios industriales (análisis de materiales) y realizar ensayos fundamentales para el diseño de nuevos combustibles nucleares para centrales de potencia. Otra funcionalidad que será novedosa para el país será el dopaje de silicio.
Sin embargo, el presidente de la CNEA afirmó que no hay un modelo de negocio establecido para todas esas capacidades. «No hubo un plan de negocios asociado a ese crecimiento, con lo cual hoy la CNEA tiene un reactor modelo a nivel internacional sin una escala comercial de todo lo que podría potencialmente salirse a vender», dijo Porro.
«Estamos trabajando en este momento para que no sea solamente un hito que corre la frontera tecnológica de los reactores de investigación, sino que también repercuta en ingresos por exportaciones de radioisótopos, de servicios o de silicio dopado», complementó el secretario de Asuntos Nucleares en la entrevista con este medio.
Los desafíos del Centro Argentino de Protonterapia

El otro proyecto cercano a su culminación es el Centro Argentino de Protonterapia (CeArP) frente al Instituto Roffo en la Ciudad de Buenos Aires. Será la primera instalación en Latinoamérica en poder realizar tratamientos con protonterapia, un tipo de radioterapia que utiliza protones para combatir tumores y que por su elevado nivel de precisión esta orientada especialmente al tratamiento de niños.
El secretario de Asuntos Nucleares dijo que estan trabajando en minimizar la estructura de costos del futuro centro para poder brindar los tratamientos de protonterapia.
«Hoy nos encontramos frente a una innovación que va a ser mucho bien, pero para la que, si se persigue su funcionamiento, la CNEA tendría que seguir hundiendo dinero en su costo operativo. Es desafiarse de forma tal de que podamos bajar el OPEX a la expresión más mínima pero razonable a la vez», explicó Ramos Napoli.
La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) otorgó el año pasado la licencia de Puesta en Marcha a la instalación Clase I del CeArP. La licencia abarca la puesta en marcha del ciclotrón, la línea de transporte del haz de protones y el laboratorio LAIDEP, que son los sectores del CeArP que integran la instalación clasificada por la ARN como “Clase I”, en función del riesgo radiológico asociado y su complejidad tecnológica, entre otros aspectos. El ciclotrón generará los protones para los tratamientos e investigación de materiales.
Las líneas de investigación aplicada de la CNEA

En paralelo a estos grandes proyectos, la CNEA avanza con otras líneas de investigación aplicada. Entre los objetivos figura continuar avanzando en materia de enriquecimiento de uranio. La CNEA realizó este años pruebas con un prototipo de centrífuga de uranio en el Complejo Pilcaniyeu en Río Negro.
El presidente de la CNEA destacó que trabajarán en el desarrollo de imanes. «Estamos trabajando en imanes de muy alta performance con tierras básicas, no tierras raras. Estamos saliendo a generar una especie de spin-off vinculado a esto», concluyó Porro.
























