
En un foro internacional dominado por la transición energética, la seguridad de abastecimiento y la competencia por capital minero, el Future Minerals Forum realizado en Arabia Saudita, el secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, optó por un enfoque pragmático: reconocer los límites históricos de la Argentina, pero también marcar un punto de inflexión. “Sabemos que tenemos un largo camino para construir confianza”, afirmó el funcionario, al tiempo que subrayó la decisión política de dejar atrás la volatilidad macroeconómica y reconstruir credibilidad como proveedor confiable de minerales.
Más allá de las definiciones económicas, el mensaje tuvo una lectura claramente estratégica: la minería aparece hoy como uno de los pocos sectores con consenso político transversal, condición indispensable para una industria que requiere plazos largos, grandes inversiones y estabilidad regulatoria. Según explicó Lucero durante una entrevista que le realizaron en el marco del foro internacional impulsado por el Estado saudí, gobernadores, legisladores y actores clave del sistema político argentino coinciden —por primera vez en décadas— en que los recursos minerales deben convertirse en un pilar del desarrollo nacional.
En ese marco, el litio se consolida como el activo más avanzado del portafolio argentino. La coordinación entre Salta, Jujuy y Catamarca, a través de la Mesa del Litio, fue presentada como una señal institucional relevante hacia los mercados: provincias de distinto signo político, articuladas entre sí y con el gobierno nacional, en un esquema que facilita inversiones y reduce incertidumbre.
Lucero recordó que en los últimos dieciséis meses se pusieron en marcha cuatro operaciones y proyectó que hacia 2035 la producción podría alcanzar las 650.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente, posicionando al país como un actor de peso en el abastecimiento global. Pero el énfasis no estuvo solo en los volúmenes, sino en el impacto territorial: empleo formal, salarios competitivos, desarrollo de proveedores y una relación más fluida con las comunidades locales.
El cobre, en cambio, representa el gran desafío de la próxima etapa. Con siete u ocho proyectos de clase mundial distribuidos en distintas provincias, el punto crítico —según el secretario— será la entrada en producción del primer desarrollo. La reactivación de Bajo de la Alumbrera por parte de Glencore fue leída en esa clave: más que por su escala, por la señal que envía al mercado sobre la decisión de volver a producir cobre en la Argentina. A partir de ese hito, sostuvo, el resto de los proyectos tenderá a acelerarse.
El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) fue otro de los ejes del discurso. Su aprobación con amplio respaldo parlamentario fue presentada como una muestra adicional del consenso político en torno a la minería, identificada desde el inicio como uno de los sectores estratégicos del esquema.
Sin embargo, el mensaje evitó cualquier tono triunfalista. La infraestructura sigue siendo el principal cuello de botella, luego de más de veinte años de desinversión, en un país extenso y con regiones áridas donde el acceso al agua, la energía y la logística es determinante. El horizonte temporal —2035— aparece así como una referencia realista: el plazo necesario para transformar potencial geológico en producción efectiva.
PDAC: del discurso a la agenda concreta
Ese mismo enfoque —menos promesas y más consistencia— es el que empieza a delinear la agenda argentina rumbo al PDAC 2026. En un entorno donde la información circula rápido pero con alto nivel de ruido, la articulación sectorial se vuelve una ventaja competitiva frente a los anuncios aislados.
En ese punto se inscribe la experiencia del Argentina Mining Pavilion, impulsado por Argentina Mining, que busca consolidarse no como un stand más, sino como una plataforma organizada para concentrar actores, ordenar agendas y facilitar el diálogo técnico entre empresas, inversores, proveedores y decisores internacionales. La continuidad y profesionalización de esa presencia son leídas por los mercados como señales de madurez institucional, especialmente valiosas en un ciclo donde cada decisión de capital es evaluada con mayor detalle.
El PDAC vuelve así a funcionar como un espacio de calibración: allí se comparan países, proyectos y marcos regulatorios en tiempo real. En ese escenario, la Argentina tiene la oportunidad de mostrar no solo la magnitud de sus recursos, sino su capacidad de traducirlos en desarrollo concreto. Esa diferencia —más que cualquier eslogan— es la que puede definir qué proyectos avanzan y cuáles quedan, una vez más, en el terreno de las promesas.
Para oportunidades de participación en el Argentina Mining Pavilion – PDAC 2026: [email protected] | +54 9 261 535 4504






