
Sidersa, una de las principales empresas siderúrgicas de la Argentina, avanza con la construcción de una nueva planta que la posicionará como un referente internacional en la producción de acero verde. Si bien Sidersa destinará la nueva producción al mercado interno también tendrá ventajas para exportar a Europa debido al nuevo impuesto al carbono en frontera vigente desde este año que alcanza a las importaciones de acero.
La compañía controlada por la familia Spoto dio luz verde el año pasado a la construcción en San Nicolás de esta nueva planta tras calificar y obtener los beneficios contemplados en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Con una inversión de US$ 300 millones, será la primera planta siderúrgica que se construye en la Argentina en más de 50 años.
El proyecto bautizado como Sidersa+ registra un avance global del 15% a enero de este año, indicaron desde Sidersa ante una consulta de EconoJournal. La empresa finalizó con la excavación y preparación del terreno y esta procediendo con la instalación de las naves industriales.
La planta tendrá una capacidad instalada de producción de 360.000 toneladas de acero verde por año y estará orientada a la producción de acero para la construcción y de alambrón. El objetivo es hacer las pruebas en caliente en el último trimestre del 2027 y comenzar a producir en el 2028.
El proyecto Sidersa+ prevé crear 1000 puestos de trabajo en el pico de obra. La planta una vez en operación creará más de 300 puestos de trabajo directos y 3500 indirectos.
Huella de carbono: una planta de acero verde referente para el mundo
En Sidersa indican que la planta producirá el acero con la menor huella de carbono del mundo gracias a la incorporación y combinación de tecnologías de última generación provistas principalmente por Danieli Group, uno de los mayores productores de equipos para siderurgia en el mundo. El acero producido estará en línea con los mejores estándares, un tema que es de particular relevancia para los importadores de acero en la Unión Europea.
El promedio mundial de emisiones en la industria del acero es de 1,79 toneladas de dióxido de carbono por cada tonelada de acero producido. En cambio, la huella de carbono en la producción de la futura planta de Sidersa será de 0,38 toneladas de CO2 por tonelada de acero.
«Los valores que tendremos ya son benchmark, en línea con lo que Europa demanda y demandará«, explicó el gerente de Operaciones de Acería de Sidersa, Alejandro Galdeano.

En la Unión Europea comenzó a operar este año el Mecanismo de Ajuste del Carbono en Frontera (CBAM). Los importadores de acero, energía eléctrica, cemento, fertilizantes y aluminio deberán informar anualmente las toneladas de estos bienes que importaron en la U.E. el año anterior así como las emisiones de carbono que incorporan.
Sintéticamente, desde ahora los exportadores e importadores deberán pagar una tarifa de “ajuste” para cubrir la diferencia en los precios entre un producto extranjero y un producto europeo que paga el precio del carbono en Europa. Los importadores evitarían el pago de ese impuesto si el bien que importan procede de un país que también cobra precios al carbono.
Sidersa destinará la producción de su nueva planta al mercado interno, aunque la empresa no se cierra a la idea de exportar. «Nosotros venimos a sustituir importaciones y a vender en el mercado argentino, pero por esta tecnología con la que vamos a estar trabajando, tenemos la posibilidad de ingresar a cualquier mercado«, explicaron desde la empresa.
Las tecnologías para producir el acero verde
Las claves principales para reducir significativamente las emisiones de carbono serán la utilización de chatarra como materia prima para la producción de acero en lugar de mineral de hierro y una combinación inédita de tecnologías y procesos que minimizan el consumo de energía.
La planta incorporará tres procesos cruciales: un sistema de carga continua de chatarra, un sistema de control eficiente de la energía inédito en Latinoamérica, y la integración del laminador en la acería.
El sistema de carga continúa precalentará la chatarra a 400°C antes de su ingreso al horno eléctrico.»El horno no parte de una chatarra fría, sino que parte de una chatarra muy caliente. Esto reduce drásticamente el consumo de energía, es una tecnología muy novedosa», subrayó Galdeano. La chatarra precalentada al ingresar al horno eléctrico será mezclada con oxígeno y carbono para producir el acero líquido.
Sistema inédito para la gestión de la energía

Precisamente, el horno eléctrico incorporará un sistema de gestión de la energía que en el continente americano solo existe en plantas en Canadá y los Estados Unidos.
«Es un sistema que tiene tres grandes beneficios: optimiza el uso de energía en el horno, no afecta al sistema eléctrico nacional y permite la conexión de energías renovables directamente en el horno, sin pasar por el sistema eléctrico nacional», explicó el gerente.
La conexión de energías renovables directa al horno es posible porque como parte del proceso productivo el sistema convertirá la corriente alterna que tomará de la red nacional en corriente continua.
Esto permitiría, por ejemplo, la conexión de paneles solares fotovoltaicos al horno, ya que estos generan electricidad en corriente continúa. Sidersa evalúa distintas opciones de generación renovable a instalar cercanas a la futura planta en San Nicolás. La empresa ya tiene experiencia en renovables, siendo propietaria de dos parques solares ubicados en la provincia de San Juan.
Por último, destacan la incorporación del laminador en la acería. «La colada continua transforma el acero líquido en una barra sólida de acero a mil grados y que es ingresada directamente al laminador. Eso te evita tener stock intermedio, te evita tener transportes intermedios, y por sobre todo, te evita tener un horno de recalentamiento a gas natural«, sintetizó Galdeano.
























