
Matías Kulfas, ex ministro de Desarrollo Productivo de la Nación; Horacio Rodríguez Larreta, ex Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; Mara Ruiz Malec, ex ministra de Trabajo de la provincia de Buenos Aires y Luciano Laspina, ex diputado nacional y actual director ejecutivo de CIPPEC debatieron sobre el modelo productivo en un escenario atravesado por restricciones macroeconómicas, necesidad de divisas, demanda de inversión y urgencia por recomponer el empleo. El intercambio tuvo lugar en el Segundo Congreso Productivo organizado por Misión Productiva este martes en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.
“Necesitamos pensar cómo el desarrollo de exportaciones puede traccionar empleo en Argentina. y que los recursos nacionales estén al servicio del desarrollo. En 2025 por primera vez la economía creció y destruyó empleo.”, advirtió Matías Kulfas.
En la misma línea, Horacio Rodriguez Larreta aseguró que Argentina necesita un plan productivo propiamente dicho. “No tengo dudas de que el Estado tiene que acompañar el desarrollo mediante infraestructura, I+D, educación para el trabajo, acompañamiento a empresas para cumplimiento de estándares”, detalló
El debate giró en torno al modelo productivo que necesita la Argentina en esta etapa, se hizo un balance de las últimas medidas oficiales, cuáles podrían sostenerse y cuáles deberían corregirse o revertirse. “Tenemos una oportunidad enorme que nos está dando el cambio tecnológico, la geopolítica, para aprovecharlo necesitamos acuerdos sobre algunas cuestiones básicas”, sostuvo Luciano Laspina y agregó: “El diálogo es necesario y si podemos quebrar la idea de dos Argentinas enfrentadas vamos a poder administrar mejor esta transición”.
Por su parte, Mara Ruiz Malec aseguró que el desafío es crecer y distribuir al mismo tiempo. “Es importante que nos pongamos de acuerdo con qué objetivos buscamos en la política productiva, que tienen que ver con el buen vivir, y con qué estado necesitamos para ello”, explicó.
Empleo y producción
Desde el inicio, el Congreso planteó una mirada clara: el desarrollo productivo no es una discusión técnica ni sectorial, sino una conversación urgente sobre las condiciones materiales del futuro argentino. En un contexto marcado por la caída de la actividad industrial, la tensión sobre el empleo y los cambios tecnológicos que redefinen la producción global, los primeros paneles pusieron en común diagnósticos, diferencias y propuestas sobre los desafíos que enfrenta el país.
El primer panel, “Empleo, producción y realidad social”, contó con la participación de Daniel Schteingart, Director de Desarrollo Productivo en Fundar y fundador de Misión Productiva, y Lucía Cirmi Obón, referenta de Futuros Mejores, quienes abordaron el vínculo entre la estructura productiva, el mercado de trabajo y la situación social. La conversación dejó planteada una idea central: no hay mejora sostenible de las condiciones de vida sin una estrategia productiva capaz de generar empleo, capacidades y oportunidades a largo plazo.
“Las industrias extractivas son una locomotora de dólares, pero no está arrastrando vagones” sostuvo Daniel Schteingart y agregó que “ya hay vagones en la Argentina, más de 10.000 empresas proveedoras de petróleo y gas están listas para engancharse a la locomotora si empezamos a fortalecer proveedores con políticas industriales”, durante el panel “Empleo, producción y realidad social”. Por su parte, Lucía Cirmi Obón, destacó que “en un contexto donde van a primar tareas automatizables y el cuidado no va a estar resuelto por las familias y mujeres, la economía del cuidado sólo va a crecer”. De hecho, agregó, “la mayoría de los países están construyendo sistemas nacionales vinculados al cuidado”.

La segunda parte del encuentro comenzó con la presentación del Manifiesto por un industrialismo del siglo XXI, a cargo de Martín Alfie y Sol González de Cap, una intervención que propuso actualizar la agenda industrial argentina y romper con el péndulo entre las miradas puramente liberales y las visiones sustitutivas tradicionales. Desde Misión Productiva plantearon que la industria no es el único sector relevante para el desarrollo, pero sí una pieza central por su impacto en el empleo, los encadenamientos productivos, la innovación, la inversión en I+D y las exportaciones.
Luego, el panel “La industria argentina frente a una nueva etapa” reunió a Daniel Herrero, presidente de Prestige Auto (Mercedes-Benz); Javier Viqueira, presidente de Adox y vicepresidente 1ro de ADIMRA; Marysol Rodríguez, directora de Sinteplast; y Diego Coatz, fundador y director ejecutivo de I+D (Industria y Desarrollo). El intercambio abordó la situación actual de la industria argentina en un contexto marcado por cambios macroeconómicos, regulatorios, tecnológicos y globales, y puso sobre la mesa una pregunta clave: cómo sostener y transformar el entramado industrial evitando procesos de deterioro productivo.
“La industria automotriz va a tener cambios violentísimos en los próximos años, y si uno quiere sobrevivir tiene que ser competitivo”, aseguró Herrero. “Para adentro tenemos que entender que latinoamérica tiene una productividad que no ha crecido en relación al resto del mundo. Y lo otro es la I+D a la que los empresarios tenemos que subirlos: si hay una política estatal podemos crecer con IA, robótica, pero alguien tiene que darnos esa materia prima”, destacó el presidente de Prestige Auto.
A su turno, Viqueira destacó que “es imposible que Vaca Muerta absorba el entramado del conurbano” y pidió nivelar la cancha frente al capital extranjero. “Hoy no tenemos las mismas condiciones para el local que para el extranjero, tenemos condiciones peores”, advirtió. En la misma línea, Marysol Rodríguez sostuvo que “cuando perciben que hay una oportunidad, los empresarios industriales nacionales son los primeros que invierten”, y acotó que hoy están invirtiendo en nuevas fábricas en el país y en el exterior. “Nosotros trabajamos en 5 países, y hoy por hoy la mano de obra acá es la más cara de los 5 países donde trabajamos. No obstante, la gente no llega a fin de mes y los anticipos de sueldo se dispararon en los últimos meses”, detalló.
Por su parte, Diego Coatz advirtió que en el último año se perdieron 125.000 puestos de trabajo en la industria, que fueron a la informalidad. “Eso es menos clase media”, graficó. El principal problema de las empresas, según Coatz, es que no hay demanda y falta crecimiento. “Hoy si se saca a los sectores extractivos de recursos naturales la economía está cayendo. Por eso, lo principal es crecer”, sostuvo.
Inteligencia artificial y transformación productiva
Otro de los momentos destacados del cierre fue la exposición de Sergio Kaufman, ex presidente de Accenture para Argentina y Sudamérica, quien brindó una keynote sobre inteligencia artificial y transformación productiva. Su presentación abordó el potencial de la IA para generar nuevas empresas, transformar procesos productivos, impulsar la productividad y modificar las habilidades requeridas en el futuro del trabajo. También advirtió sobre el impacto desigual que la tecnología puede tener entre sectores, empresas y trabajadores si no se acompaña con capacidades, formación y estrategia.
“La inteligencia artificial no destruye la carrera laboral, sino que destruye los primeros peldaños. Los primeros uno, dos y tres escalones ya no están y hacen muy difícil a los jóvenes empezar su carrera laboral”, aseguró Sergio Kaufman. Si bien históricamente las revoluciones industriales generaron otros empleos, esta es distinta. “El proceso de IA nos obliga a repensar en la manera de resolver los problemas de las últimas décadas”, acotó.

El último panel de la jornada estuvo dedicado a “Los nuevos motores exportadores de Argentina”, con la participación de Manuel Ron, cofundador de Bio4; Alejandra Cardona, directora ejecutiva en la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM); Matías Baglietto, vicepresidente de la Cámara Argentina de Proveedores Mineros (CAPMIN) y director de Minetech y Pirca; Nicolás Arceo, director de la consultora Economía y Energía; y Verónica Asla, EY GDS Latam Leader y vicepresidenta de Argencon. Allí se analizó el potencial de sectores como energía, minería, agroindustria, biocombustibles y economía del conocimiento para generar divisas, empleo, proveedores, innovación y capacidades locales.




