
El Movimiento Popular Neuquino convocará a internas este mes para elegir a la conducción que deberá encarar su salida de la crisis, tras la derrota electoral del 2023.
El partido que gobernó durante 60 años la provincia de Neuquén cumplió este 4 de junio su 65° aniversario entre reflexiones sobre su presente y la reivindicación de un pasado que forjó una identidad política que todavía persiste en este territorio de la Patagonia Argentina.
Los mandatos de la actual conducción, que tiene a los exgobernadores Omar Gutiérrez y Jorge Sapag a cargo de la presidencia de la Junta de Gobierno y de la Convención, respectivamente, vencerán el 9 de septiembre. El llamado a elecciones partidarias se hará este mes con una fecha que aún no está definida, pero será en agosto.
El MPN tiene actualmente 88.666 afiliados en Neuquén, un 16% del padrón electoral. Es su marca más baja de las últimas décadas: supo tener casi 120.000 en el 2003 y se habló durante años del «piso psicológico» de los 100.000. Ese número se quebró en 2016 y empezó a declinar conforme lo hicieron sus desempeños electorales.
Uno de los que se fue es Marcelo Rucci, líder de Petroleros Privados, quien presentó su baja el año pasado para conformar su partido, Fuerza Neuquina y Federal. Otros dirigentes también armaron espacios por fuera del MPN, como el propio Figueroa o el intendente de la capital, Mariano Gaido, pero ambos conservan su afiliación.
«Para gobernador no está la fortaleza»
«El mejor homenaje que se le puede hacer hoy creo que es mirar para adelante y ver la mejor manera de generar un nuevo periodo de inspiración», definió Sapag a EN/CLAVE y habló de la necesidad del partido de «fortalecerse, modernizarse, de buscar más unidad y preparación para poder bajar otra vez a competir».
«Lo veo compitiendo por diputaciones, intendencias, comisiones de fomento. Para gobernador no está la fortaleza ni la unidad», analizó sobre el 2027.
El partido que nunca perdía o que, al decir de Sapag, «se había acostumbrado a ganar», se quedó por primera vez sin las riendas de la provincia con el triunfo de un experimento aliancista encabezado por uno de los suyos, Rolando Figueroa. Pero el hoy gobernador conservó los preceptos básicos del partido: una mirada provincialista con independencia económica y política de los gobiernos centrales.
El jefe de la bancada emepenista en la Legislatura, Gabriel Álamo, reveló que uno de los criterios que buscan para la nueva conformación del partido «es que el MPN se encolumne con el proyecto provincial que conduce Rolando Figueroa».
El diputado es uno de los dirigentes de mayor sintonía con el gobernador, tiene a Sapag como «hombre de consulta» y viene trabajando junto a intendentes y referentes como Carlos Saloniti (San Martín de los Andes) y Hugo Gutiérrez (Chos Malal), para construir una lista de unidad que evite la competencia en agosto.

«No creo que sea momento de tener una elección partidaria, me parece que la prioridad hoy es otra. Estamos viendo un contexto difícil en lo político a nivel nacional y el esfuerzo tiene que estar puesto en llegar a un consenso», afirmó Álamo.
Estabilidad y apoyo a Figueroa, las claves
Sobre las eventuales candidaturas, sugirió que podrán salir de quienes hoy ejercen cargos electivos, como diputados e intendentes, pero también de quienes ocupan lugares en el Ejecutivo de Figueroa.
Los criterios para armar la propuesta, según planteó el diputado, son dos: no tensionar la relación con el actual gobierno para «cuidar» la gobernabilidad de la provincia y preservar las inversiones en Vaca Muerta, y que la nueva conducción del MPN se comprometa a trabajar «en futuras alianzas para acompañar al actual gobernador».
Es una mirada con la que coincidió Sapag. «La provincia de Neuquén necesita, más que nunca, tener estabilidad y gobernabilidad porque es una provincia que es vital para la República. Nunca fue tan importante Neuquén como ahora», sostuvo.
«Yo creo que el respaldo o no a una reelección (de Figueroa) tiene que venir de una decisión de las nuevas autoridades partidarias. Pero creo que lo que hay que asegurar es, como lo están haciendo hoy los diputados del MPN, los intendentes y concejales, la gobernabilidad», dijo Sapag.
El partido tiene una Junta de Gobierno, una Convención y 22 seccionales distribuidas en el territorio que demandan la cobertura de 662 candidatos en las listas, además de apoderados y revisores de cuentas. Mucho para repartir.
En paralelo, otros dirigentes con menos representación como el exintendente de Villa El Chocón, Nicolás Di Fonzo, o sectores del gutierrismo residual salen a moverse para pedir que haya competencia.
Cómo se fundó el MPN
El MPN se fundó el 4 de junio de 1961 en la ciudad de Zapala, en el centro de la provincia, como alternativa política frente a la proscripción del peronismo.
Si bien el compromiso inicial era volver a las filas del PJ cuando se levantara la prohibición, sus dirigentes optaron por afianzar un espacio provincial, en momentos donde Neuquén se sentía relegada del reparto que hacían los gobiernos nacionales. «Pobres en una tierra rica», al decir del cinco veces gobernador Felipe Sapag.
«El MPN fue una construcción colectiva en defensa de la autonomía, de los recursos naturales, en defensa del federalismo, pero con una impronta que es defender el desarrollo y el progreso», afirmó su sobrino, el también exgobernador Jorge Sapag.
«En el año 61, sus fundadores se plantaron de pie para mirar de frente a un gobierno central y decirle: ‘Bueno, aquí hay que construir un federalismo. Hay que buscar la propia identidad neuquina y hacerla respetar’ y así surgió el artículo 124 de la Constitución Nacional con la reforma del 94, que es clave», planteó.
Con un presente atravesado por el desarrollo de Vaca Muerta, Sapag destacó que «Neuquén en los últimos 12 años creció el 92% y la República creció el 3%». «Creo que ahí está la clave de qué es lo que tiene que hacer la República: crecer, crecer en su economía. No basta con arreglar las cuentas fiscales, no basta con tener superávit y con frenar la inflación».
«El MPN mostró una estrategia de gobernanza de un partido provincial a la República y le dijo ‘mire, de esta manera se puede’. 100 años manejó la Nación los recursos naturales del gas y del petróleo. En estos 20 años hemos demostrado que las provincias somos capaces de fortalecer a la República», defendió.